domingo, 5 de julio de 2009

LA SEÑORITA BLANCA MEZA

María de Jesús Romero de Matute

Estudié el tercer grado con la señorita Blanca Meza (1) en la Escuela Alejo Fortique.

La señorita Blanca Meza fue entonces mi maestra de tercer grado. Llegó a San Carlos en 1933 con su mamá doña Socorro y sus hermanos José y Luis. Nuestra escuela de niñas Alejo Fortique se mudó a su casa, en la calle Real (hoy avenida Bolívar), al lado de la casa de don Santos Torres. Hoy en día esa zona sancarleña es estrictamente comercial.

Mi maestra Blanca era bellísima, menuda, rubia, de ojos claros, de finos modales y muy joven. Ese año de 1933 yo tenía diez años y la maestra Blanca tendría cuatro o cinco más, casi adolescente; pudiera haberse confundido con una alumna de la escuela. Venía de Valencia, donde había estudiado en la Escuela Fernando Peñalver.

Quizás se pregunten dónde estudié el segundo grado. Mis compañeras y yo fuimos ubicadas en el tercer grado pues pasamos más de dos años en el primero. No por flojas sino porque la vida transcurría plácidamente en San Carlos y no nos dimos cuenta que pasamos mucho más tiempo en el primer grado. También porque estuvimos un tiempo con la señorita Naciansena Arriaga, dama caraqueña, quien llegó a San Carlos anciana ya, muy arrugadita; no era bonita. La señorita Naciansena vino de El Valle. La escuela funcionaba en otra casa: en la casa de la niña Josefita Quiroz ubicada en la calle Figueredo, entre la calle Real y la calle Alegría.
La casa de la señorita Josefina Quiroz, como todas las casas de esa época, constaba de un zaguán con su anteportón, un patio central y dos corredores en forma de ele invertida. Los cuartos a los lados y la cocina y zona de oficios al fondo. Mango y lechosas, además de matas de rosa crecían en el patio de atrás. Estaba pintada de blanco. La señorita Naciansena duró pocos meses en San Carlos, no sé por qué se fué tan rápido. La niña Josefina Quiroz murió centenaria en los años sesenta.

Cuando llegó la maestra Blanca nos examinó y llegamos al tercer grado. La maestra Blanca continuó las enseñanzas de la señorita Isabel y la señorita Naciansena. En su casa se respiraba un ambiente de paz y tranquilidad. Su mamá era muy cariñosa con nosotras. Y sus hermanos también.

La casa de la señorita Blanca era parecida a la ya descrita de la niña Josefita Quirós, pues hasta el jardín interno lo tenía del mismo lado: a la derecha. Una hilera de malangas adornaban el corredor. Sólo variaba en el color: crema con el zócalo marrón. Y, al fondo, matas de todo tipo: lechosa, mango, guanábana.

Con ella afianzamos nuestros conocimientos en gramática española, aritmética, historia de Venezuela, geografía, higiene, educación y buenas costumbres y labores. Al igual que con la señorita Cisneros, cada área tenía su libro. Yo utilicé los libros que le compraron a mi hermano de crianza, José Manuel, que era mayor que yo, y ya no los necesitaba. Leíamos el capítulo correspondiente y realizábamos las actividades. De gramática y aritmética teníamos clase todos los días. Las otras áreas, por lo menos una vez a la semana. Y en el mismo horario de la escuela de la señorita Isabel y la señorita Naciansena: de lunes a sábado en las mañanas.

Los días pasaban y nos seguíamos divirtiendo con los juegos de siempre. Del Ale limón aprendimos una variante. El mismo juego pero con la canción A la víbora de la mar:

A la víbora de la mar
Por aquí podrán pasar.
Las de alante corren mucho,
Las de atrás se quedarán.
Se quedarán, se quedarán.

La señorita Blanca se casó con el profesor Guillermo Fuentes, un elegante joven de El Baúl; su mamá se llamaba doña Guillermina. Al casarse, la señorita Blanca se mudó a una casa inmensa frente a la plaza Bolívar, calle Páez cruce con Silva, llamada La Aliaguera, porque alguna vez perteneció a la familia Aliaga. Y digo casa inmensa porque tenía grandes corredores, cuartos grandísimos, patio interminable; tambien estaba pintada de color blanco. com. Esa casa era la residencia del secretario general de gobierno, cargo que desempeñaba el profesor Fuentes en ese tiempo; Julio Montenegro, tinaquillero, era el presidente del Estado en tiempos en los que gobernaba el general Isaías Medina Angarita (2). Allí nacieron sus hijos mayores, Guillermo y Letty Margarita; después tuvieron a Alfredo, Marisol, Ricardo, Jesús y Elizabeth (mi admirada periodista).

El cuarto grado lo estudié con la señorita Juana Josefa Vargas, en la misma Escuela Alejo Fortique, que la habían mudado para el Campo de Aviación. Y hasta aquí llegan mis estudios formales. Años después terminé mi sexto grado en la escuela nocturna del profesor Pérez Lara. Lo demás lo aprendí con la experiencia de la vida; como dice el poeta Antonio Machado, golpe a golpe, verso a verso.

A mi querida maestra la vi por última vez hace algunos años en San Carlos, en los noventa, en el entierro de doña Flor Georg de Márquez Iragorri, quien era su pariente, prima hermana, hija de doña Flor Meza de Georg, y recordamos esos bellos tiempos de la escuela de niñas. Hoy en día, cuando recuerdo a la señorita Blanca, cierro mis ojos y me invade una gran paz.

(1) domingo 4 de enero de 2009
Caracas, la mía, a mano de “fuentes” periodísticas
Por Eva Feld
En:
http://evafeld.blogspot.com/

Desde el año 1968, aquel escandaloso, en el que la juventud pretendía parar el mundo para apearse y en que ocurrió además del mayo francés, la rebelión de Checoslovaquia y el lanzamiento de un cochino en la campaña del partido demócrata en “las fauces del imperio”, tuve la convicción de que Venezuela sería para mí nada más y nada menos que la familia Fuentes. Una que vivía en Chuao, pero que desde esa urbanización moderna y urbana resumía toda la idiosincrasia, todo el humor y toda la alegría del país. La capital de ese valioso descubrimiento de mi época universitaria, no podía ser otra que la matriarca de aquella casa, Doña Blanca Meza de Fuentes. Una inmensa señora diminuta que me hizo degustar en su cocina las primera arepas hechas en casa, el primer café colado (en todas sus formas, desde el tinto hasta el guarapo, pasando por el guayoyo), el primer aguacate para el desayuno. Tenía siete hijos doña Blanca pero también nos prohijaba a las amigas de sus hijos. De modo que también fue en esa patria adonde recibí el primer regaño en idioma venezolano y mi primera felicitación. Fue en ese lugar de Venezuela adonde aprendí los poderes insondables de la risa, del jolgorio y de la broma. Fue en cada una de las calles de esa fantástica ciudad, es decir, en cada uno de los hermanos Fuentes, adonde aprendí lo que significa ser primogénito o benjamín; varón o hembra. Pero también: médico, abogado, músico, ingeniero, periodista, psicólogo, militar. La patria Fuentes estaba conformada por futuros profesionales liberales. Existía allí una constitución democrática, con separación de poderes. Pero el poder hegemónico lo ejercía una palabra, o mejor dicho un concepto, un sintagma, el del amor y en ese terreno, el alfa y el omega conducían inexorablemente a doña Blanca. Allí vivía metida en mis años universitarios aunque mi residencia estuviera fijada en Prados del Este, en una casa paralela a la avenida principal. Una casa adonde se hablaba en húngaro y en la que las relaciones estaban contaminadas por odiosos vocablos, tales como: madrastra, hijastra, hermanastra. En vano intenté durante algunos años teñir aquella casa con los matices aprendidos en la otra, que se aceptara la risa como divisa, que las peleas no fueran más que el aderezo de las conversaciones cruzadas, que las palabras vulgares no sufrieran exilio sino que gozaran de todos sus derechos y deberes como liberadoras de tensiones. Mi casa en Prados del Este, espaciosa y llena de luz, adolecía con las imposiciones de una política hegemónica de cuño freudiano en la que no se sabía muy bien qué cosas estaban prohibidas hasta que al cometerlas venía la descarga madrastral (valga el neologismo). Mi casa en Prados del Este quedaba alejada de todo, no existía vida urbana, ni cine, ni teatros, ni cafés, ni siquiera andenes para encontrarse a conversar. Cada familia se metía en su bella casa adonde para llegar requería de un automóvil. Durante el primer año de la universidad yo no tenía aun carro, así que debía caminar unas cinco cuadras para tomar un autobús que me llevara hasta Chacaito y de allí otro hasta la Plaza Venezuela. Demás está decir que aprendí en aquellas excursiones hacia la Universidad Central de Venezuela todas las canciones que pasaba por pares (“las dos ligaditas”) Radio Rumbos: desde Daniel Santos, hasta la Tito Fuentes, pasando por la Billo y Los Melódicos. “Mujer falaz impostora de caricias” comenzaba una de esas canciones que los conductores ponían a todo volumen y que a mi me impresionaban tanto como los adornos que llevaban: desde rosarios e imágenes religiosas hasta los primeros zapatos de sus hijos o perros que se pasaban el día entero asintiendo pues llevaban un resorte en el cuello y los amortiguadores de los enormes carros americanos, que servían de “por puesto”, les infligían semejante movimiento continuo. Yo estudiaba comunicación social y el contacto abrupto con la realidad nacional, viniendo desde un colegio privado y aislado, me sedujo sin ambages. Conocí pues a estudiantes de provincia que vivían en pensiones en Los Chaguaramos, conocí a dirigentes políticos estudiantiles de izquierda, conocí a profesores, a catedráticos, a políticos, a guerrilleros…Conocí a muchos de mis futuros colegas y me fascinó la concupiscente diferencia. Con una viajé al oriente del país, con otra entrevisté a los capitostes de algunos partidos políticos y de sindicatos. Para ello hube de pasear alelada por El Paraíso, por Coche, por La Vega, por El Silencio, por Catia. Populosas urbanizaciones totalmente nuevas para mí.
Para regresar a mi casa desde la universidad, al mediodía, me ahorraba el costo del “por puesto” hasta Chacaito, lo hacía a pie, por aquella Gran Avenida que tenía dos buenas librerías y luego la Calle Real de Sabana Grande, para pasar por delante del Bar B.Q Chicken Bar, porque me habían dicho que por esa zona se reunía gente interesante a conversar. Aun desconocía el Triángulo de las Bermudas, en la futura Calle Solano López, que aún no se llamaba así. Y que consistía en tres restaurantes/bares en los que se perdían los poetas. Fue precisamente en esas caminatas cuando hice mi gran descubrimiento, pues, mi compañera de andar a pie y a grandes zancadas, fue precisamente Elizabeth Fuentes, es decir, el vellocino de oro, que pastoreé, hasta llegar hasta su casa, mi país desde entonces.
La cotidianidad en aquella casa venía siempre matizada con historia y fui regalada con aquellos relatos preciosos de tías viejas, de patriarcas arbitrarios, de luchas vividas desde lo particular hacia lo colectivo. Me mantuve alejada por el tiempo que duró mi formación universitaria de mis propios orígenes Con la graduación universitaria vinieron grandes cambios, París, tantas otras mudanzas, sin que hasta ahora me hubiera detenido a pensar en mis anteriores moradas venezolanas. En Las Acacias, en Los Caobos o en La Pastora. Saldo esa deuda al transcribir aquí parcialmente, las memorias de mi padre, Juan Feld, (1923/2008) sobre cómo fueron nuestros comienzos en nuestra primera dirección en Caracas: de Toro a Pineda 41, en La Pastora:
En aquel tiempo, a mediados y fines de 1948, toda Europa estaba alborotada por la posibilidad de una inminente tercera guerra mundial. La cortina de hierro había bajado hacía poco, los rusos cercaron Berlín occidental para que no puedan salir suministros desde Occidente… Era sólo asunto de una decisión que Stalin podía tomar de un momento al otro, de dispararle a uno de estos aviones cuando sobrevolaba el territorio de la República Popular de Alemania, entre Alemania occidental y Berlín, y que USA lance bombas, posiblemente atómicas (que la URSS aun no tenía) sobre territorio soviético. En estas circunstancias es comprensible que nosotros, sobrevivientes de una guerra horrible, queríamos escaparnos a un lugar “seguro”…
.…sin referirme a los antecedentes hasta llegar a Venezuela, con mi esposa Marianne embarazada y con unos mil dólares en el bolsillo…: Llegamos en los días del derrocamiento del gobierno adeco (no teníamos idea de lo que la palabra significaba)), así que el Portugal no pudo atracar a la Guaira sino que nos desviaron a Puerto Cabello y allí tuvo que esperar 2-3 días en la rada, antes que nos descargaran y nos llevaran en camiones de estaca al campamento de Naguanagua, cerca de Valencia...o más precisamente a Güigüe. Nos alojaron en grandes galpones, poniendo un matrimonio en cada esquina. Las tres comidas las servían en un galpón-comedor, eran aceptables y suficientes. Hubo mucha gente, sobre todo rusos y ucranianos ¡(posibles exguardias de campos de concentración!) que llevaban varios meses allí, felices de poder alojarse y comer sin hacer mayor cosa, pero nosotros queríamos llegar a la tierra prometida: Caracas. Nos sacaron fotos, huellas digitales, datos etc. para darnos la cédula y nos hicieron exámenes de sangre etc. para darnos certificados de salud. Después de algún tiempo llegaron las cédulas pero no así los certificados de salud pues se perdieron los exámenes. Después de un tiempo más de espera, alquilamos un camión de estacas para que nos llevara a Caracas. La única dirección que tuvimos adonde llegar era la pensión Elefant, Toro a Pineda 41, en La Pastora.
El matrimonio, de apellido Elefant, era judío-húngaro-checo de Kasa. No hubo habitación para nosotros, pero, mediante un módico cargo nos permitieron dormir en sendos catres en el pasillo de la vieja casa colonial convertida en pensión-refugio para recién llegados. El día siguiente quería buscar un cuarto para alquilar, pero los Elefant nos convencieron que no pierda el tiempo porque: uno, hay una gran escasez de vivienda en Caracas y dos, de todas maneras nadie alquilaría nada a una mujer embarazada. Por otra parte, me hicieron una oferta generosa: me permitieron a mí y a otro matrimonio en condiciones similares, que construyamos una habitación en el jardín de la casa, para luego vivir allí gratis, pagando solo la luz y el agua.
Yo sabía mucho de mecánica pero nada de construcción; de todas maneras empecé a comprar cemento y arena, cargué los sacos desde la calle empinada de Toro a Pineda hasta el fondo del jardín, luego eché el piso de unos 4x4 metros. No sabía rematarlo, el concreto quedó poroso y cada vez que Marianne le pasaba la escoba, barrió medio saco de cemento/arena en polvo. Luego compré bloques y construí las cuatro paredes; madera y fabriqué una puerta y una ventana, finalmente teché todo con láminas de aluminio. Al llover, nuestra casa era un infierno: las gotas de agua en el techo de aluminio sonaban como un regimiento de ametralladoras.
Recuerdo un incidente: estando ya echado el concreto del piso, pero aun no seco del todo, traté de instalar la corriente (tampoco una especialidad mía) y, con mi usual apuro, quería conectar simultáneamente los dos cables con corriente viva. Con el alicate no aislado y con los pies mojados me pegué un corrientazo horrible y empecé a bailar y gritar. Marianne tuvo la presencia de ánimo de retirar el enchufe de alimentación
.…Conseguí trabajo en enero de 1949, en la fábrica de chocolates Savoy, ganando la entonces envidiable suma de Bs. 700 mensuales. Tenía que tomar un autobús desde la esquina de Dos Pilitas a Plaza España (hoy Avenida Urdaneta), de allí otro bus para El Valle. Hubo autobuses populares (aunque entonces no se llamaban así, sino que les decían “cucarachas” por la forma abombada del techo), a locha (Bs. 0,125) el pasaje y los modernos, cuadrados, a medio. También hubo propuestos de Plaza España a El Valle, al precio inaccesible de 1 bolívar. Almorcé cerca de la fábrica donde un portugués, chuleta con papas o arroz, ensalada, refresco y café por Bs. 4,50. Teníamos que comprar muebles, ropa de bebé, cuna etc. No nos sobraban los reales. Casi todos los 1000$ se fueron en las obras de construcción del rancho.
Se me acaba el papel y la paciencia y sólo contaré cómo salimos de allí. Un día la señora Elefant acusó, delante de otras mujeres, que Marianne estaba robando comida de la nevera comunal. Específicamente dijo que recogió, con una cuchara, la grasita que estaba en la superficie de un hervido que ella cocinó. Entonces nos mudamos a San José del Ávila, pero esto debe ser otro cuento…Desde Toro a Pineda 41 hasta ese lugar en ninguna parte adonde resido desde hace más de diez años, ha transcurrido un viraje hacia la incertidumbre y el caos. Caracas, inundada de basura y de inseguridad, de demagogia y de populismo, de proyectos, cuyo epicentro radica principalmente en erradicar lo preexistente y de diversos reconcomios, me mantiene, sin embargo, imantada, como en mi juventud, porque, aunque bajo eterna amenaza, vive bajo la suprema presencia de El Ávila; porque de ella proviene Lucía, la esposa venezolana de mi padre y porque aunque ya Doña Blanca Meza de Fuentes no esté entre nosotros, aun existe, siempre en el mismo sitio de Chuao, esa ciudad mía.

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(2) Isaías Medina Angarita. 44 Presidente de Venezuela.

(* San Cristóbal, 6 de julio de 1897 - † Caracas, 15 de septiembre de 1953), fue un político y militar venezolano, Desempeñó los cargos de Ministro de Guerra y Marina entre 1936 y 1941 y de Presidente de la República desde 1941 hasta 1945. A pesar de que fue elegido para el período 1941-1946, no terminó su periodo presidencial, pues fue derrocado por un golpe de estado llevado a cabo por un sector del ejército alentado y aliado con dirigentes y militantes del partido Acción Democrática. Fue un modernizador del Estado, introduciendo audaces reformas que convirtieron a Venezuela en una república moderna y plenamente integrada al siglo XX.
El legado más grande que deja el General Isaías Medina Angarita, es el despertar del espíritu democrático al pueblo de Venezuela; su presidencia, deja sin duda, el estímulo del pueblo a luchar por la igualdad social. En los años de su gobierno se siembra entre la población el espíritu de ser realmente libres democráticamente, y se consolida aún más entre la sociedad el partido Acción Democrática, (partido de ejemplo y espíritu sin duda democrático).
El General Medina, era un hombre de grandes convicciones, sencillo, plural, de mucho estímulo y modernista.
Carrera militar
Hijo del general José Rosendo Medina y de Alejandrina Angarita García, cursó estudios de primaria y
bachillerato en su ciudad natal. Se traslada a Caracas en 1912 para inscribirse en la Escuela Militar, donde obtendría el grado de subteniente el 23 de julio de 1914. Colaborador del presidente Juan Vicente Gómez, fue nombrado por éste Jefe del Estado Mayor. A la muerte de Gómez se desempeñó como Ministro de Guerra y Marina bajo el gobierno de Eleazar López Contreras, desde 1936 hasta 1941.
Campaña presidencial
Medina se separa del cargo de ministro para emprender el camino hacia la Presidencia de la República, aceptando su postulación como candidato en un manifiesto dirigido al pueblo venezolano el
13 de marzo de 1941. Previamente, el 6 de febrero, un grupo de independientes había lanzado la candidatura del escritor Rómulo Gallegos, a quien apoyaban también los principales miembros del clandestino Partido Democrático Nacional. A pesar de que la elección del presidente no era directa en aquella época, hubo una campaña electoral movida, con mitines, discursos, manifiestos apoyando o criticando a los 2 principales candidatos, e incluso afiches con propaganda electoral en las paredes de la capital. La agitación preelectoral duró hasta el 28 de abril de 1941, cuando el Congreso Nacional eligió al general Isaías Medina Angarita como presidente Constitucional de la República para el período 1941-1946 con 120 votos contra 13 obtenidos por Gallegos. Medina tomó posesión del cargo el 5 de mayo.
Presidencia
Medina llegó a la presidencia arrastrando una leyenda negra acerca de sus simpatías por el
fascismo y de su inclinación por Benito Mussolini, que lo acompañó durante los años en que había sido ministro de Guerra y Marina. Según crónicas del periodista Miguel Otero Silva, durante ese período lo hicieron responsable de todos los actos del gobierno que se consideraran antidemocráticos, como el destierro de un dirigente de la oposición o la clausura de un periódico. En cambio, si López Contreras tomaba una medida de índole democrática, se decía que lo hacía «a pesar de Medina». Debido a estos antecedentes, existía el temor de que la elección de Medina como presidente significara un retroceso en la evolución política desde la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935.
Legado
Política
Contrariamente a lo esperado por sus detractores, Medina permitió una amplia apertura democrática, permitiendo la confrontación de distintas ideologías y la expresión de criterios diversos en torno a los problemas del país y a sucesos internacionales, incluso durante la
Segunda Guerra Mundial. Es precisamente durante el gobierno de Medina, gracias a la legalización de las agrupaciones políticas, cuyos grupos de origen habían tenido una vida política discontinua y accidentada debido a las limitaciones impuestas a los mismos en los períodos de Gómez y de López Contreras, que tienen su origen los partidos políticos modernos en Venezuela: Acción Democrática, formado por fracciones del Partido Democrático Nacional (PDN) del periodo lopecista, fue el primer partido en legalizarse al poco tiempo de asumir Medina la Presidencia, en el mes de junio de 1941.
Ese mismo año los
comunistas -que todavía eran ilegales- se agruparon en Caracas en la llamada Unión Municipal. Siguiendo su ejemplo, se formaron ligas similares -todas de tendencia comunista- en 11 estados del país y luego todas estas uniones se fusionaron en un gran partido a escala nacional llamado Unión Popular Venezolana, nombre que fue cambiado el 9 de octubre de 1945 a Partido Comunista de Venezuela, gracias a una reforma constitucional introducida por el gobierno de Medina. Otro partido, Acción Nacional, aparece en el panorama político en 1942; sus miembros, que procedían de la Unión Nacional Estudiantil y de Acción Electoral, se agruparon luego en COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente). En mayo de 1943 los partidarios del gobierno se reunieron en una nueva agrupación que en septiembre de ese año dio origen al Partido Democrático Venezolano (PDV).
La actividad partidista se pudo desarrollar gracias al clima de respeto y de
libertad de expresión que supo imprimir a su gobierno el general Medina. La creencia que había entre los líderes políticos preocupados por el progreso de una democracia que apenas empezaba a cristalizar, de que el sufragio universal directo y secreto acabaría con todas las imperfecciones del sistema iniciado por López Contreras y continuado y profundizado por Medina, minimizaba los rasgos positivos del mismo en el aspecto electoral: la elección uninominal de concejales, que permitía a los votantes escoger como su representante a una persona realmente preocupada por los problemas de la comunidad y con la cual se sintieran plenamente identificados. Otro fue la renovación del Congreso por mitad cada 2 años. Fue intenso el movimiento electoral durante el gobierno del general Medina Angarita; bien para elegir popularmente concejales o bien para que los concejos municipales eligieran a los diputados y las asambleas legislativas a los senadores, lo cierto es que durante su período presidencial hubo elecciones todos los años.
Seguridad social, Derecho laboral e Infraestructura
La apertura política que permitió la legalización y actuación de los partidos facilitó, igualmente, la permanencia de los
sindicatos existentes y la legalización de los que se iban organizando. En el sistema de democracia burguesa que Medina estaba empeñado en fortalecer, junto a la oligarquía tradicional, apareció una nueva burguesía en proceso de crecimiento y una clase obrera más organizada y que, con la experiencia adquirida en años de represión, venía preparándose para hacerse sentir. Por ello, la democratización en la esfera sindical no se presenta en este período en términos de una lucha de clases, sino más bien, como una lucha partidista por el control de los sindicatos, entre los dos partidos de mayor arraigo popular en los inicios de la década de 1940: Acción Democrática y el Partido Comunista. Este enfrentamiento y las denuncias entre ambos bandos por el ventajismo alegado llevaron a que 93 sindicatos, junto con 3 centrales obreras, fueran disueltos por el Ministerio del Trabajo, por ser apéndices de un partido político.
Entre los aspectos de la política laboral del presidente Medina, merecen destacarse:
la puesta en marcha de la Ley del
Seguro Social Obligatorio, promulgada en 1940 con la creación del Instituto Central de los Seguros Sociales y el funcionamiento de la primera Caja Regional en 1944;
la ampliación de los servicios de cultura obrera;
la fijación de
salarios mínimos;
la abolición del trabajo nocturno en algunas industrias;
la reglamentación de la Ley de Sociedades
Cooperativas; y
la reforma parcial de la Ley del Trabajo y la promulgación del reglamento del trabajo en el campo.
Mención aparte merece la firma del primer
contrato colectivo para la industria petrolera, el 14 de junio de 1945, pero que no pudo ser presentada ante el Congreso en 1946, debido a la ruptura de la normalidad constitucional por el golpe de Estado del 18 de octubre del 1945. La firma de ese contrato colectivo constituyó uno de los mayores logros de Medina Angarita en materia laboral y vino a compensar a los trabajadores petroleros por la disolución de 14 de sus sindicatos.
En lo tocante a infraestructura, convirtió a Caracas en una ciudad moderna, eliminando los hacinamientos insalubres del centro de la ciudad y edificando en su lugar el
complejo urbanístico "El Silencio", diseñado por Carlos Raúl Villanueva y Francisco Narváez, financiando dicha construcción a través del Banco Obrero, también de su creación. Con ello comienza a cambiar el rostro de Caracas y se da inicio a la solución del problema de la vivienda para numerosas familias de la clase media: médicos, enfermeras, periodistas y empleados de comercios. El Banco Obrero, encargado de la ejecución del proyecto de El Silencio en Caracas, intervino también en la construcción de la urbanización "Rafael Urdaneta" en Maracaibo, cuyas 1.000 viviendas estaban a punto de terminarse en octubre de 1945. Medina estableció además el sistema de identificación ciudadana, obteniendo él mismo la cédula de identidad con el número 1.
Educación
Al igual que con otros presidentes, la educación fue uno de los sectores más criticados de la gestión del presidente Medina. Sin embargo, mucho se hizo durante su período para desarrollarla tanto cualitativa como cuantitativamente. Rafael Vegas, último en asumir el Ministerio de Educación, dio un notable impulso a este respecto: 250.000 niños acudieron a las escuelas primarias y 97 liceos impartieron educación secundaria en todo el país. El analfabetismo redujo sus cifras en un 50% al final de su mandato.
En cuanto a la reforma universitaria, expropió los terrenos de la hacienda «Ibarra» y en ese lugar, también con la colaboración de Carlos Raúl Villanueva, edificó la
Ciudad Universitaria de Caracas, campus principal de la Universidad Central de Venezuela, con la finalidad de dotar de una nueva infraestructura a la principal casa de estudios superiores del país. Fundó el Instituto Politécnico de Agricultura.
Economía y política fiscal
A ese cambio estructural en las esferas política, social y laboral que se inicia durante el gobierno de Medina Angarita, se añade un cambio de idéntica índole en el campo legislativo, realizado a través de 3 reformas:
La Reforma Fiscal con la Ley de
Impuesto sobre la renta (1942); cuyo objetivo fue establecer tributaciones progresivas para así proteger a los sectores menos adinerados, reduciendo los impuestos indirectos que hasta entonces recaían por igual en personas con ganancias muy pequeñas o abultadas, como los de la gasolina y de la sal.
La Reforma Petrolera con la Ley de Hidrocarburos de 1943, que extendía por 40 años más las concesiones a las empresas extranjeras. Medina, consciente de que en aquella época Venezuela no poseía personal capacitado para tomar el control de la industria petrolera, estimaba sin embargo que para 1983 ya existiría una generación suficientemente preparada para ello. Esta ley tuvo como elementos esenciales:
La unificación de la legislación aplicable a las concesiones, mediante la adaptación y conversión de contratos otorgados bajo leyes anteriores;
El aumento de la participación del Estado venezolano al 50% de dichos beneficios, estableciendo además la obligación para los concesionarios de pagar, no sólo los impuestos consagrados en dicha ley, sino todos los impuestos generales que se establecieren, por lo que las compañías petroleras quedaron sujetas desde ese momento al pago del impuesto sobre la renta.
La transformación del transporte por oleoductos en un servicio público;
La obligación por parte de las empresas de llevar su contabilidad en Venezuela y de suministrar al Estado los informes técnicos relativos a las regiones estudiadas;
La suspensión de las exoneraciones aduaneras como un derecho adquirido.
La fijación de un plazo, hasta que terminara la Segunda Guerra Mundial, para
refinar en territorio venezolano el petróleo producido en el país, vieja preocupación del presidente Medina a la cual opusieron resistencia las petroleras hasta el último momento.
La Reforma Agraria con la Ley de
Reforma Agraria de 1945. No se pudieron conocer los resultados porque fue puesta en vigencia el 20 de septiembre de 1945 y quedó en suspenso al producirse el golpe de estado el 18 de octubre del mismo año; pero estaba orientada a inducir cambios sociales al promover la redistribución de la tierra para incorporarla al proceso productivo del país.
Además de las 3 leyes mencionadas, el general Medina creó, en noviembre de 1944, una junta ad honores que se encargaría del estudio y otorgamiento de créditos destinados a fomentar la producción del país y que se denominó «Junta de Fomento de la Producción Nacional», destinada a proseguir la línea de cambios en las estructuras económicas del país y diversificar la economía, fuertemente monoproductora. Posteriormente se cambió el nombre de la Junta de Fomento por el de
Corporación Venezolana de Fomento, en 1947, la cual absorbió el capital inicial de la junta creada por Medina.
DIPLOMACIA Y POLÍTICA EXTERIOR
Las relaciones exteriores en el periodo de Medina estuvieron conducidas por dos cancilleres:
Caracciolo Parra Pérez y Gustavo Herrera. Medina fue el primer presidente venezolano que, en ejercicio de sus funciones, sale al exterior en visita oficial. El 17 de julio de 1943, da comienzo a una gira por las naciones bolivarianas: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá, correspondiendo así a las visitas de estado hechas a Venezuela por los presidentes Manuel Prado Ugarteche, de Perú; Alfonso López Pumarejo, de Colombia y Carlos Arroyo del Río, de Ecuador, en 1942; y de Enrique Peñaranda, de Bolivia y de Higinio Morínigo, de Paraguay, en 1943; estableciéndose una nueva modalidad en las relaciones de los países latinoamericanos en la búsqueda de unidad de intereses comunes y de acción conjunta.
En enero de 1944, Medina visita también
Estados Unidos y se entrevista en Washington con el presidente Franklin Delano Roosevelt, con ocasión de discutir el apoyo venezolano al esfuerzo aliado en la Segunda Guerra Mundial y ofrecer el punto de vista venezolano respecto al cambio de soberanía de Aruba y Curazao. Durante la administración de Medina, Venezuela establece relaciones con China en 1943 y con la Unión Soviética en 1945; asiste a la reunión de cancilleres en Río de Janeiro en 1942, a la de Conferencia de Chapultepec en 1945 y a la firma de la Carta de las Naciones Unidas en San Francisco, en junio de ese mismo año.
Derrocamiento
El general Isaías Medina Angarita fue derrocado el 18 de octubre de 1945 por un
golpe cívico-militar perpetrado por militares de las nuevas promociones, reunidos en la Unión Patriótica Militar, en asociación con líderes de Acción Democrática, entre los que destacaba Rómulo Betancourt. Sucedió que el mismo movimiento que Medina había dado al país, con los cambios sustanciales producidos por nuevas leyes y el goce de todos los derechos ciudadanos sin limitación alguna, lo arrolló cuando le faltó la determinación de conceder el sufragio universal directo y secreto para la elección presidencial, causa esgrimida por los civiles que participaron en el golpe, para justificarlo.
Los militares jóvenes -dirigidos por
Marcos Pérez Jiménez-, a su vez, tenían sus propios motivos para insurgir contra el gobierno de Medina: se quejaban de los bajos sueldos que devengaban, de que se les negaban ascensos merecidos y en cambio, se ascendía a los viejos que ellos llamaban «chopos de piedra», de la falta de equipos modernos en las Fuerzas Armadas; algunos de los oficiales conjurados mostraban resentimiento por la firma del Tratado de Límites de 1941 con Colombia, realizada durante el gobierno de Eleazar López Contreras cuando Medina era Ministro. Todos estos motivos, unidos a la división en las filas del PDV por la aparición de la candidatura del general López Contreras; a la enfermedad del candidato auspiciado por Medina -y al parecer, aceptada por Acción Democrática-, Diógenes Escalante, que impidió el progreso de su candidatura; a la falta de consenso en torno al nuevo candidato del PDV, Ángel Biaggini; a la poca simpatía que despertaba el gobierno de Medina en los círculos petroleros y diplomáticos norteamericanos por la promulgación de la Ley de Hidrocarburos de 1943 y por el apoyo que recibía de los comunistas, precipitaron el golpe del 18 de octubre.
Medina fue la víctima de una insurrección contra un sistema de gobierno que él heredó, democratizó y modernizó. Fue apresado y expulsado del país, radicándose en la
ciudad de Nueva York. Durante su residencia allí, en mayo de 1952, sufrió un accidente cerebrovascular, a raíz del cual, quedó con una hemiplejía izquierda. Se le autorizó regresar a Venezuela teniendo en cuenta su estado de salud, falleciendo finalmente un año después, a la edad de 56 años.
En:
http://es.wikipedia.org/wiki/Isaías_Medina_Angarita

LA JALEA DE MANGO MADURO

María de Jesús Romero de Matute

La jalea de mango (1) maduro es una especie de conserva que se hace con la pulpa colada de mangos maduros, pero duros. Es deliciosa y se come en Cojedes entre los meses de abril y julio, cuando cargan (florecen) las matas de mango (2). También se puede hacer la jalea de mango verde, con la misma receta, sólo que con mangos verdes. Como hoy en día muchas personas, por motivos de salud, no pueden consumir azúcar, probé hacerla con endulzante sin calorías y queda igual de exquisita.
Aprendí a hacer la jalea de mango (3) con las mujeres de la Casa Grande: mi mamá Gracia, mi madrina Juanita, Francisca, Candelaria y Chuchú. En el patio del fondo de la casa había una mata de mango inmensa, a cuya sombra pasé muchas tardes saboreando tan delicioso fruto. Con la pulpa del mango también se hace jugo de mango, una bebida de rechupete.
A continuación, la receta de la jalea de mango maduro, con el deseo de que no se pierda y las nuevas generaciones aprendan a hacerla. El resultado es una jalea pequeña:


JALEA DE MANGO MADURO
INGREDIENTES
12 mangos maduros, pero duros
Azúcar o endulzante sin calorías
UTENSILIOS
1 olla
1 cuchara de madera
PREPARACIÓN
Se sancochan los mangos con la concha.
Cuando la concha se abre, están listos.
Se pasan los mangos por un colador, frotándolos.
Las cantidades se miden de la siguiente manera: por cada 2 tazas de pulpa, 1 taza de azúcar o edulcorante artificial.
Se monta la olla en la cocina a fuego alto. Se bate constantemente con una paleta de madera, añadiendo el azúcar o el endulzante sin calorías poco a poco.
La pulpa está lista cuando se despega de la olla.
Se coloca en un molde. Cuando la jalea esté a temperatura natural, se guarda en la nevera.

(1) JALEA DE MANGO
El mango, del cual se dice que hay más de 500 variedades, proviene del sudeste asiático. Fue introducido en América por los colonizadores portugueses y españoles en los siglos XV y XVI. Es rico en yodo, vitamina C y trementina. El mango es uno de los elementos fundamentales de las gastronomías tailandesa, camboyana e hindú, y también de nuestra hermosa Venezuela…donde los mangos abundan, los árboles son grandes y frondosos, dan una sombra espléndida y frutos por cantidad, sus hojas y corteza se utilizan para controlar la hipertensión. En este mes aprovecha la época de mangos y prepara este rico manjar de nuestra tierra, la jalea de mango…

En:
http://www.venezuelatuya.com/cocina/jaleamango.htm

(2) ORIGEN DEL MANGO
El mango está reconocido en la actualidad como uno de los 3 ó 4 frutos tropicales más finos. Ha estado bajo cultivo desde los tiempos prehistóricos. Las Sagradas Escrituras en sánscrito, las leyendas y el folklore hindú 2.000 años a.C. se refieren a él como de origen antiguo, aún desde entonces. El árbol de mango ha sido objeto de gran veneración en la India y sus frutos constituyen un artículo estimado como comestible a través de los tiempos. Aparentemente es originario del noroeste de la India y el norte de Burma en las laderas del Himalaya, y posiblemente también de Ceilán.
El mango está distribuido por todo el sureste de Asia y el archipiélago malayo desde épocas antiguas. Se le ha descrito en la literatura china del siglo VII como un cultivo frutal bien conocido en las partes más cálidas de China e Indochina. La temprana prominencia del mango en su tierra nativa sale a la luz por el hecho de que Akbar, el gran Moguel de la India del siglo XVI, tenía un huerto conteniendo 100.000 árboles de mango.
El mundo occidental se relacionó con el mango e inició su actual distribución mundial con la apertura, por los portugueses, de las rutas marítimas hacia el Lejano Oriente, al principio del siglo XVI. También se le llevó de Indochina a la isla de Mindanao y a Sulus por el siglo XIII, no siendo sino hasta fines del siglo XIV y principio del siglo XV que los viajeros españoles llevaron la fruta desde la India hasta Manila, en Luzón. Mientras tanto, los portugueses en Goa, cerca de Bombay, transportaron fruta de mango al sur de África, de ahí hacia Brasil, alrededor del siglo XVI y unos 40 años después a la isla de Barbados.
Del mismo modo, los españoles introdujeron este cultivo a sus colonias tropicales del continente americano, por medio del tráfico entre las Filipinas y la costa oeste de México por los siglos XV y XVI. Jamaica importó sus primeros mangos de Barbados hacia 1782 y las otras islas de las Indias Occidentales, al principio del siglo XVII. Los mangos fueron llevados de México a Hawai, en 1809, y a California, alrededor de 1880, mientras que la primera plantación permanente en Florida data de 1861.
DESCRIPCIÓN BOTÁNICA
-Tronco. El mango típico constituye un árbol de tamaño mediano, de 10-30 metros de altura. El tronco es más o menos recto, cilíndrico y de 75-100 centímetros de diámetro, cuya corteza de color gris – café tiene grietas longitudinales o surcos reticulados poco profundos que a veces contienen gotitas de resina.
-Copa. La corona es densa y ampliamente oval o globular. Las ramitas son gruesas y robustas, frecuentemente con grupos alternos de entrenudos largos y cortos que corresponden al principio y a las partes posteriores de cada renuevo o crecimientos sucesivos; son redondeadas, lisas, de color verde amarillento y opaco cuando jóvenes; las cicatrices de la hoja son apenas prominentes.-Hojas. Las hojas son alternas, espaciadas irregularmente a lo largo de las ramitas, de pecíolo largo o corto, oblongo lanceolado, coriáceo, liso en ambas superficies, de color verde oscuro brillante por arriba, verde – amarillento por abajo, de 10-40 centímetros de largo, de 2-10 centímetros de ancho, y enteros con márgenes delgados transparentes, base agua o acuñada y un tanto reducida abruptamente, ápice acuminado.
Las hojas tienen nervaduras visiblemente reticuladas, con una nervadura media robusta y conspicua y de 12-30 pares de nervaduras laterales más o menos prominentes; ellas expiden un olor resinoso cuando se les tritura; el pecíolo es redondeado, ligeramente engrosado en la base, liso y de 1,5-7,5 centímetros de largo. Las hojas jóvenes son de color violeta rojizo o bronceado, posteriormente se tornan de color verde oscuro.-Inflorescencia. Las panículas son muy ramificadas y terminales, de aspecto piramidal, de 6-40 centímetros de largo, de 3-25 centímetros de diámetro; las raquias son de color rosado o morado, algunas veces verde–amarillentas, redondeadas y densamente pubescentes o blancas peludas; las brácteas son oblongas–lanceoladas u ovadas–oblongas, intensamente pubescentes, se marchitan y caen pronto y miden de 0,3-0,5 centímetros de largo. -Flores. Las flores polígamas, de 4 a 5 partes, se producen en las cimas densas o en la últimas ramitas de la inflorescencia y son de color verde–amarillento, de 0,2-0,4 centímetros de largo y 0,5-0,7 centímetros de diámetro cuando están extendidas. Los sépalos son libres, caedizos, ovados u ovados–oblongos, un tanto agudos u obtusos, de color verde–amarillento o amarillo claro, cóncavos, densamente cubiertos (especialmente en la parte exterior) con pelos cortos visibles, de 0,2-0,3 centímetros de largo y 0,1-0,15 centímetros de ancho.Los pétalos permanecen libres del disco y son caedizos, ovoides u ovoides–oblongos, se extienden con las puntas curvadas, finamente pubescentes o lisos, de color blanco–amarillento con venas moradas y tres o cinco surcos de color ocre, que después toman el color anaranjado; ellos miden de 0,3-0,5 centímetros de largo, y 0,12-0,15 centímetros de ancho; los pétalos viejos a veces tienen márgenes rosados, el disco es grande, notoriamente de cuatro o cinco lóbulos arriba de la base de los pétalos, surcado, esponjoso, de color de limón, convirtiéndose después a blanco translúcido, durante la antesis es mucho más ancho que el ovario y de 0,1-0,15 centímetros de alto. Los estambres pueden ser de cuatro a cinco, desiguales en su longitud, siendo fértiles sólo uno o dos de ellos, el resto está reducido a diminutos estaminoides, de color morado o blanco amarillento; los estambres perfectos miden de 0,2-0,3 centímetros de largo, con las anteras ovoide–oblongas, obtusas, lisas. Las flores estaminadas carecen de ovario rudimentario y sus estambres son centrales, reunidos cercanamente por el disco. El ovario en la flor perfecta es conspicuo, globoso, de color limón o amarillento y de 0,2-0,15 centímetros de diámetro; el estilo es lateral, curvado hacia arriba, liso y de 0,15-0,2 centímetros de largo; el estigma es pequeño y terminal. La polinización del mango es esencialmente entomófila, siendo los principales polinizadores, insectos de la orden díptera.
-Fruto. Se trata de una gran drupa carnosa que puede contener uno o más embriones. Los mangos de tipo indio son monoembriónicos y de ellos derivan la mayoría de los cultivares comerciales. Generalmente los mangos poliembriónicos se utilizan como patrones. Posee un mesocarpo comestible de diferente grosor según los cultivares y las condiciones de cultivo. Su peso varía desde 150 gramos hasta 2 kilogramos Su forma también es variable, pero generalmente es ovoide-oblonga, notoriamente aplanada, redondeada, u obtusa a ambos extremos, de 4-25 centímetros de largo y 1.5-10 centímetros de grosor. El color puede estar entre verde, amarillo y diferentes tonalidades de rosa, rojo y violeta. La cáscara es gruesa, frecuentemente con lenticelas blancas prominentes; la carne es de color amarillo o anaranjado, jugosa y sabrosa.
-Semilla. Es ovoide, oblonga, alargada, estando recubierta por un endocarpo grueso y leñoso con una capa fibrosa externa, que se puede extender dentro de la carne.
En:
http://www.infoagro.com/frutas/frutas_tropicales/mango.htm
(3) FERIA NACIONAL DEL MANGO
El Mango fue declarado patrimonio público y nuestra ciudad (San Carlos) es considerada capital del Mango en Venezuela; se construyó el monumento al Mango, referencia importante en el mundo incluyendo a la India, país madre de esta fruta. Para darle sentido de riqueza colectiva en su aprovechamiento económico se creo la "Feria Nacional del Mango" que se realizaba en el Estado Cojedes específicamente en la ciudad de San Carlos la última semana de Mayo de cada año, por coincidir con la celebración de la semana del ambiente y el "Día del Árbol" cuya celebración tenía por objeto la preservación de nuestros recursos naturales, mediante la plantación de árboles de diferentes especies y muy especialmente que el árbol y noble fruto del Mango sea conservado por los presentes y futuras generaciones rindiéndoles su merecido tributo.
En esta feria se realizaban desfiles alusivos al Mango, elección de la reina de la feria, exposiciones de productos derivados del Mango como el vino de Mango, torta de Mango, mantequilla de Mango, salsa de Mango entre otros y la vuelta ciclística internacional a Cojedes.
Con todo esto se contribuye al desarrollo socio - económico del Estado Cojedes, mediante la proyección de nuestras potencialidades y estimular el asentamiento de nuestras inversiones en la producción de bienes y servicios. Gracias a todo esto, en el año 2003 se culminó la construcción en todas sus etapas de la industria despulpadora de Mango, mediante la mini - planta despulpadora de frutas tropicales ubicada en la zona industrial de San Carlos, Estado Cojedes. Ella es una industria emblemática de los cojedeños porque está hecha con la tecnología criolla de los conocimientos técnicos de la UNELLEZ, La Salle, Afomango y la inventiva de nuestras amas de casa, estudiantes productores en la elaboración de vinos, mermeladas, yogurt, salsas, compotas, orejones y la belleza artesanal.
Con ello se logrará reactivar la actividad agrícola de la Región específicamente en renglón frutales, ayudará a crear nuevas fuentes de empleo directos e indirectos, y consolidar y estimular las pequeñas Empresas establecidas de tipo agrícola, de servicio, de transporte y otras.
En:
http://www.fortunecity.com/lavender/lumley/712/feriadelmango.htm

domingo, 28 de junio de 2009

LA CAMPAÑA CONTRA LA MALARIA O PALUDISMO


María de Jesús Romero de Matute

A raíz de la muerte de mi mamá Gracia y de mi papá José Antonio, las mujeres que vivíamos en la Casa Grande nos mudamos a la casa que ocupaba el hotel en la Calle Real, entre Ayacucho y Carabobo, al lado del cine Tropical, dos de los muchos negocios que tenía mi papá José Antonio.
Ese año de 1937 yo tenía catorce años. La señorita Pastorita Rivero pasaba todos los días enfrente de nuestra casa en la Calle Real, rumbo a su trabajo, y me contó que en la recién creada Estación de Malariología y Saneamiento Ambiental (1,2 y 3) estaban buscando personal para la campaña de lucha contra la malaria (4 y 5), ella tenía poco tiempo trabajando allá. El estado Cojedes fue escogido como estado piloto de la campaña, debido al elevado número de casos de paludismo. La Estación de Malariología y Saneamiento Ambiental, en un principio, estuvo situada en la esquina de la calle Sucre cruce con Manrique, frente a la plaza Bolívar. Allí funcionaba la Unidad Sanitaria y cedieron una pequeña oficina para la Estación.
Luego la Estación fue mudada para la casa de alto del doctor Hilarito Malpica, por la calle Miranda, entre Páez y Sucre. Era una hermosa casa de techos muy altos que aún se mantiene en pie. Estaba pintada de amarillo con el zócalo de color marrón. Tenía, como las casas de fines del siglo XIX, un patio central rodeado de cuatro amplios corredores. En uno de los corredores se ubicó el larvario. La Malariología estuvo funcionando en esa casa hasta bien entrados los años sesenta. Finalmente construyeron edificaciones especiales para ella en la carretera que va hacia El Limón.
“Si quieres, vienes conmigo mañana y hablamos con el laboratorista, el Negro Navarro”, me dijo Pastorita. Un laboratorista era un profesional que realizaba el trabajo que hoy desempeña un bioanalista. “¿Y cuánto estás ganando?”, pregunté. “Ciento veinte bolívares al mes”. Se me pusieron los ojos como vendedor de prenda y le dije: “¡Pásame buscando!” Pastorita era hermana de Mercedes, Luis y Rafito Rivero. Mercedes se casó con un trinitario de apellido Assing. Rafito con Isabel. El paludismo o malaria azotaba todo el país (6). A mí me dio paludismo cuando tenía seis años, en 1929, recuerdo que por las tardes me daba mucha fiebre y mucho frío, era un escalofrío que duraba mucho tiempo. El paludismo me lo curaron con majagua, una planta que crecía a la orilla del río, pero también había en las casas. Se machacaba el cogollo (las hojas cuando están chiquiticas) en una piedra, se le agregaba sal y una cucharada de agua. Esa majagua machacada era amarguísima y me daban una cucharada todos los días en ayunas, hasta que se quitaba la fiebre.
Fuí a buscar el trabajo y me lo dieron. Mi primer trabajo, a mis catorce años. El jefe de la estación era el entomólogo (especialista en insectos) y laboratorista Jesús Herrera Villalba, quien había venido de oriente. El señor Jesús (luego fue Chucho, para todos los que los quisimos; y fue el padrino de confirmación de mi segundo hijo, Hermann Gustavo), como le decíamos, era una persona admirable, trabajadora, sencilla, inteligente, con una paciencia increíble para enseñarnos todo lo que debíamos aprender acerca del paludismo. Mi cargo fue el de visitadora. El uniforme era una bata de color beige, abotonada por delante, con un anofeles (7) de color azul marino bordado en la parte superior izquierda. Tenía que visitar los hogares situados en las afueras de San Carlos para tomar muestras de sangre a las personas que vivían allí. Los hombres eran muy groseros de palabra, pero no irrespetuosos y se negaban a colaborar. Pero sus esposas, o mujeres, o hijas, los convencían.
Mi trabajo era el siguiente: A uno le daban una cajita con una pluma de escribir con tinta, se le quitaba un pedacito de su punta y quedaba una puyita. La desinfectaba y puyaba la oreja para tomar la muestra. Al principio era el dedo pulgar, pero se comenzaron a infectar los dedos de las personas. Entonces se cambió la toma de la muestra en la oreja. Esa gota de sangre se colocaba en una lámina de cristal, se ponía otra gota alargándola y se frotaba con otro cristal; se dejaba secar. Se escribía el nombre de la persona y la fecha con la pluma en el vidrio. Se recogían diez gotas por la mañana y diez por la tarde. Se llevaban al laboratorio. Se mojaban en azul de metileno, se secaban y se colocaban en una rejilla. Se le daba cuerda a un reloj, se activaba la alarma y se contaban quince minutos. Cuando sonaba, ya estaba listo el frotis. Y lo examinaba Chucho en el microscopio. Chucho decía si la persona tenía o no paludismo
Si la persona tenía paludismo o malaria, se colocaba en una tarjeta su nombre y la palabra positivo. En la tarjeta se colocaba también el frotis y se le entregaba a Chucho. Si la persona tenía paludismo o malaria, se le llevaba el tratamiento de quinina a su casa para dos semanas. La quinina venía en pastillas de color amarillo. A las dos semanas se volvía a hacer el frotis. Hasta que la persona estuviera bien.
En la Estación de Malariología trabajaba también José Noguera, quien era el larvero, el que recogía las larvas en los charcos; para ir a los charcos José alquilaba un burro. José alquilaba varios burros. El que estaba en la casa para recoger los zancudos del pozo de agua. En unos mosquiteros, para que los zancudos se pararan en el pozo y el burro se llenaba de zancudos porque estaba quietito allí. Se escogían los zancudos en la mañana. Cada charco tenía su número y allí, a la orilla del charco, se amarraba al burro para recoger los zancudos de noche.
También trabajé en el larvario. Cuidaba las larvas para que “parieran” al zancudo y examinarlo para ver si tenía el paludismo para ver si era anofeles. Al zancudo se le mataba con un tubito que tenía cloroformo…y el zancudo caía. Si el zancudo anofeles tenía tres manchitas en las alas, había paludismo. Eso se mandaba en una cajita para Maracay los zancudos que eran anofeles en una camioneta picó amarilla que conducía el señor Manuel. Se les ponía el nombre por fuera, tantos zancudos, de la casa número tal.
En ese tiempo trabajamos en la Estación, además del señor Jesús y del Negro Navarro, Carmen Leonor Marvez de Díaz, Pastora Rivero e Isabel Rodríguez; Délida Ríos, la madre de Alí Coronel Ríos, entró cuando yo me retiré. La secretaria era Antonia González, entrañable amiga de suave carácter, de serena belleza, luego casada con el doctor Jorge Rojas Pucini. A Antonia la sustituyó Emma Torres Rodríguez, quien después se casó con José Miguel Fraíno Capobianco. La tercera secretaria fue Carmen Sánchez, hermosa joven de inmensos ojos negros; ella se casó con el comerciante Antonio Aure Torbay. Echábamos broma con el puesto de secretaria diciendo que traía suerte: las secretarias se casaban pronto y muy bien casadas. El verdadero nombre del Negro Navarro era José Julián Navarro Bolívar, hermano de Eladia Navarro Bolívar. Los hermanos Navarro Bolívar eran altos, elegantes y muy educados.
Por el trabajo de esos años, mis dos compañeros José Noguera y Carmen Leonor Marvez de Díaz fueron condecorados con el Botón de Hierro y Cobre del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, la máxima condecoración otorgada por el ministerio. Ellos fueron los primeros que entraron a trabajar en la campaña. También trabajó allí el doctor Fernández Suárez, quien vino de España con su esposa Josefina y sus dos hijos. Estando en San Carlos, el doctor fue a España y nos trajo como recuerdo un prendedor a Antonia y otro a mí. El doctor Fernández se desempeñó como el ingeniero de las obras: su trabajo era canalizar las zanjas que eran de tierra, en una especie de bateas de cemento que las traían de Maracay.
Trabajando en la Estación conocimos al doctor Arnoldo Gabaldón (8), héroe venezolano de la lucha contra la malaria. Por haber sido escogido Cojedes como estado piloto, el doctor Gabaldón visitó varias veces el estado. Recuerdo que el día antes de que el doctor Gabaldón llegara por primera vez, Chucho nos convocó a una reunión y destacó la importancia de la visita del Director General. Pero lo que más recuerdo de la reunión fue que Chucho nos dijo: “Esto es con las muchachas. Cuando vean al doctor Gabaldón, no se vayan a reir”. Y yo me atreví a preguntar: “¿Y por qué nos vamos a reir, señor Jesús?”. Y él nos dijo, muy preocupado: “Es que el doctor Gabaldón es muy feo”.
Al día siguiente, recibimos al doctor Gabaldón. Usaba un uniforme color kaki, unas botas negras hasta las rodillas y un sombrero estilo corcho. Nos lo pintó tan feo que no lo encontramos tanto. Al contrario. Era una persona muy inteligente, bondadosa, trabajadora, muy educada y mandaba como un militar. Lo más hermoso de él es que era un incansable trabajador: lo mismo daba órdenes, que se arremangaba la camisa y agarraba un pico y una pala, o revisaba el larvario, o iba a recoger muestras. Fueron días de trabajo intenso, pero con la satisfacción de que estábamos realizando una labor primordial. Al correr de los meses, la alegría fue mayor al comprobar que, gracias a la campaña, el paludismo disminuía en San Carlos y en el estado Cojedes. Y en todo el país.
En el año 1938 obtuve el cargo de maestra en El Potrero y dejé la Estación de Malariología. Pero el año 1939 volví y trabajé en el larvario dos meses. Con el dinero que gané compré mi primera máquina de coser.
Creo que San Carlos y el estado Cojedes están en deuda con el doctor Arnoldo Gabaldón y con Jesús Herrera Villalba. No hay una calle, ni una plaza que los recuerde. Chucho murió y está enterrado en el cementerio de San Carlos. Cuando el gobernador Elías Nazar inauguró la avenida Ricaurte en los sesenta, pensé que esa avenida llevaría el nombre del doctor Gabaldón, pero no fue así. ¡Cuántas vidas se salvaron en esos años hasta lograr la erradicación del paludismo! Para tristeza nuestra, el flagelo ha regresado.

Doctor Arnoldo Gabaldón
En: http://www.ivic.ve/memoria/fotos/gabaldon_arnoldo_4.jpg

(1) Un poco de historia...
Escuela de Expertos Malariólogos
· 25 de febrero de 1936 Fundado el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.
· 16 de junio de 1936 Promulgada la Ley de Defensa contra el Paludismo.
· 10 de julio de 1936 El general Eleazar López Contreras pone en ejecución el artículo No 27 de la Ley de Defensa contra el Paludismo, que habla sobre el establecimiento de una Dirección Especial de Malariología y Creación de una Escuela de Expertos Malariólogos.
· 27 de julio de 1936 Se firma la resolución que da origen a la Dirección Especial de Malariología y a la Escuela de Expertos Malariólogos.

Meses después. Se publica el reglamento de la Ley, el cual dispone en su artículo 2º lo siguiente: “Constará esta Dirección de una Oficina Central situada en Caracas, donde funcionará también la Escuela de Expertos Malariólogos, y de ella dependerán, además, las Estaciones de Campo, donde trabajarán las Comisiones Permanentes o Técnicas que se establecerán en las zonas declaradas o por declarar palúdicas.
Desde su creación, la Dirección de Malariología se dedicó con empeño y firmeza a ejecutar labores de lucha antimalárica específica, aún cuando la Ley de Defensa contra el Paludismo le ordenara cumplir trabajos de sanidad más vastos. Para estos últimos, parte de su presupuesto inicial tuvo que utilizarse en el pago del personal médico y subalterno que realizaba las labores sanitarias generales a que obligaba dicha ley, las cuales estaban bajo la responsabilidad de la Dirección de Salubridad Pública.

No obstante esta limitación presupuestaria, la Dirección empezó sus trabajos con la preparación del personal y con el establecimiento de las estaciones de Malariología de Maracay y Puerto Cabello, e inminentemente las de otras localidades del interior. Las actividades que se desarrollaban en tales estaciones, permitieron bien pronto aumentar la experiencia del personal dedicado a la lucha y dio tiempo para estudiar más a fondo el problema del paludismo en el país.

En el marco de las actividades que estaban orientadas a la formación a la formación del personal tanto en el ámbito nacional como internacional y en función de los programas y actividades del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en 1988 son otorgados títulos universitarios de Especialidad y Maestría, luego de la firma del convenio con la Universidad de Carabobo.

La formación del personal técnico se ha expresado a través de los cursos para Inspectores Sanitarios y cursos para Asistentes de Educación Sanitaria, junto a una gran cantidad y diversidad de cursos cortos de capacitación tanto a nivel técnico como operativo.

Es en 1988 como homenaje a ese insigne sanitarista y fundador se bautiza a la Escuela con el nombre del Dr. Arnoldo Gabaldón. Ingresa como miembro a la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Salud Pública (ALAESP), y en 1991 asciende a miembro titular de dicha asociación cumpliendo los requisitos académicos.

Desde 1990 se dicta el Postgrado en Salud Ocupacional e Higiene del Ambiente Laboral con título de especialidad y maestría. En 1995 inicia el Programa de Maestría en Entomología en Salud Pública en convenio con la Universidad Central de Venezuela. En 1997 con la Universidad de Los Andes se inicia la Especialidad de Desarrollo Rural Integrado. Desde 1998 se ejecuta un innovador Programa Académico para formar profesionales como Especialistas en Salud Pública.
El edificio de Malariología

El Edificio de Malariología diseñado por el Arquitecto Luis Malaussena, se encuentra ubicado en la Avenida Bermúdez Sur, No 93, al frente del Cuartel Páez, y fue inaugurado por el Presidente de la República General Isaías Medina Angarita, el 18 de diciembre de 1943.

En la lucha antimalárica que se inicia desde Caracas, se establecen en algunas ciudades del interior "Estaciones de Malariología" existiendo en el estado Aragua una en el Hospital Civil de Maracay.

El Dr. Gabaldón y sus colaboradores proponen al gobierno la necesidad de construcción de una sede propia, y que esta debía estar en una zona malárica cercana a la capital, y se sugiere que sea la ciudad de Maracay por cuanto en el Hospital Civil se venía desarrollando importantes investigaciones en su sala malárica.

Las razones fundamentales de conveniencia que se aducían y que avalaban firmemente la realización de la idea, fueron los tres objetivos siguientes: a) Facilitar la administración y ejecución de la lucha antimalárica, b) Posibilitar la investigación de los problemas que constituía el paludismo en el país, y c) Instituir adecuadamente la educación del personal necesario para las actividades sanitarias en las zonas maláricas.

El Consejo Municipal de Girardot cede una manzana cerca de la Plaza Bolívar, pero no es suficiente el espacio, por lo que el Ministro de Guerra y Marina cede un terreno de 7.040 m2 frente al Cuartel Páez, donde se realiza la construcción, que alcanzó un monto de 613.000,00 bolívares, que representaba el 0,2% del presupuesto nacional de 1942. En el Edificio de Malariología se organizó la primera campaña de Erradicación Nacional de Malaria con DDT, lográndose la erradicación de la enfermedad en un área de 460.000 kilómetros de los 600.000 kilómetros que originalmente se habían delimitado". En sus laboratorios se han clasificado más de 30 especies de Anofelinos, de los cuales varios nuevos para la ciencia y se determinaron seis de ellas como vectores de la enfermedad.

Entre sus cálidas paredes, el trabajo de muchos héroes anónimos logró disminuir la mortalidad por malaria de 112 por 100.000 habitantes, a menos de 1 por 100.000 habitantes. Desde este edificio se administraron grandes cantidades de quinina y otros antipalúdicos en forma de pastilla, que a través de abnegados trabajadores llegaron a salvar de la enfermedad y de la muerte a miles de abandonados campesinos, en los lugares más remotos del país. En este edificio se dictó el primer curso de postgrado en Venezuela de carácter internacional. Desde aquí se estudiaron las diferentes especies de moscas y su papel en la transmisión de la diarrea y se elaboraron los primeros programas para su control. Aquí se celebró el Primer Seminario Mundial de la Vivienda Rural, que dio origen a la Asociación Mundial de Vivienda Rural. Desde sus aulas se planearon los tratamientos masivos contra parásitos intestinales. De ésta Escuela han salido adiestrados la mayor parte de los Jefes de Campaña Antimalárica de las Ameritas. Desde aquí se estudió la distribución a escala nacional de los triatominos vectores de la enfermedad del Chagas y tantas otras acciones que han conducido a mejorar la calidad de vida de muchos compatriotas por más de 65 años.

Después de un proceso de reestructuración, la antigua Escuela de Malariología pasa a ser Servicio Autónomo Instituto de Altos Estudios en Salud Pública Dr. Arnoldo Gabaldón, heredando la mística, la vocación de servicio y la invalorable responsabilidad de capacitar los recursos humanos en el área de Salud Pública, para formar profesionales capaces de asumir el reto y el compromiso universal de garantizar la salud integral de nuestro pueblo. Hoy siguen siendo sus arqueados corredores, testigos mudos del amor y la voluntad de cambio con los que día a día docentes, investigadores, trabajadores y trabajadoras enfrentan el permanente reto: Salud y Enseñanza.

El Edificio de Malariología fue declarado Monumento Histórico Nacional en el año de 1984.


En: http://www.iaesp.edu.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=18&Itemid=43

En: http://www.mcy.com.ve/imagenes/Malariologia.jpg

(2)
MALARIA
El término malaria proviene del italiano de la edad media: mala aria — "mal aire"; y se le llamó también paludismo, del latín "palus" (pantano). Es una enfermedad producida por parásitos del género Plasmodium. Es la primera en importancia de entre las enfermedades debilitantes, con más de 200 millones de casos cada año en todo el mundo.
El Día africano de lucha contra el paludismo se celebra el 25 de abril,[1] ya que es en este continente donde más común es esta enfermedad.
La enfermedad puede ser causada por una o varias de las diferentes especies de Plasmodium: Plasmodium falciparum, Plasmodium vivax, Plasmodium malariae o Plasmodium ovale. Los vectores de esta enfermedad son diversas especies del género Anopheles. Como es sabido, tan sólo las hembras de mosquitos son las que se alimentan de sangre para poder madurar los huevos y por tanto los machos no pican y no pueden transmitir enfermedades ya que únicamente se alimentan de néctares y jugos vegetales.
La única forma posible de contagio directo entre humanos es que una mujer embarazada lo transmita por vía trasplacentaria al feto. O bien, por la transmisión directa a través de la picadura de un mosquito.
Los síntomas son muy variados, empezando con fiebre 8 a 30 días después de la infección, acompañada, o no, de dolor de cabeza, dolores musculares, diarrea, decaimiento y tos.
En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas son tan a menudo infectadas que desarrollan la "inmunidad adquirida", es decir que son portadores más o menos asintomáticos del parásito.
La primera vacuna fue desarrollada por el doctor Manuel Elkin Patarroyo, médico colombiano, y tiene una efectividad del 99.9%
En: En: http://es.wikipedia.org/wiki/Ague
La malaria puede definirse ecoepidemiológicamente como un sistema complejo en salud pública, constituido por una serie de factores interrelacionados e independientes, donde encontramos al hombre (hospedero susceptible) en el centro del mapa ecoepidemiopatológico y nosográfico, pero considerando en su periferia diversos factores del propio hospedero, así como del vector y su ambiente (Rodríguez et al., 2004).
En Venezuela, durante el período 1998 - 2007, fueron diagnosticados 330.715 casos de malaria, con una fórmula parasitaria de 83,9% a Plasmodium vivax, 15,4% a Plasmodium falciparum, 0,6% de Infecciones mixtas y 0,1% a Plasmodium malariae. El género masculino fue el más afectado con 208.447 (63%) de los casos y el grupo de 15 a 64 años o población económicamente activa fue el de mayor incidencia con 228.573 casos (69%), mientras que los menores de 15 años presentaron 29% de las infecciones. Los estados con mayor incidencia en el decenio fueron: Bolívar, Sucre, Amazonas, Delta Amacuro y Apure.
En: CÁCERES G., José Luis (2008). Malaria antes y después de la cura radical masiva en el Estado Sucre, Venezuela. En: Boletín de Malariología y Salud Ambiental. Junio, 2008. Volumen 48, número 1. p. 83 – 90. ISSN 1690 – 4648. En: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1690-46482008000100009&script=sci_arttext

(3) LEY DE DEFENSA CONTRA EL PALUDISMO

(10 de julio de 1936)
Artículo 1º Por su difusión y elevado índice de mortalidad, se declara la extinción del paludismo problema nacional de urgente solución. Por tanto, las autoridades federales, las estadales y las municipales y en general todo ciudadano venezolano o extranjero, residente en el territorio de la República, están en el deber de intervenir
y cooperar a este fin.
Artículo 2º A los efectos de lo dispuesto en el artículo anterior, el Ejecutivo Federal mandará Comisiones Técnicas a determinar las zonas o regiones palúdicas, debiendo ser declaradas todas las partes del territorio en que la malaria es reconocidamente endémica, y aquélla en que se la observe periódicamente.
Artículo 3º La defensa se hará por medio de obras de saneamiento del suelo, por la destrucción de larvas y zancudos y por la aplicación de todas las medidas que la profilaxis reconoce eficaces, como drenaje,
pozos absorbentes, petrolización, colonización y cultivos intensivos, administración de drogas preventivas, protección de las viviendas con tela metálica y enseñanza antipalúdica obligatoria.
Artículo 4º Declarada oficialmente una región “zona palúdica”, la acción sanitaria se concentrará especialmente en ella, hasta que se haya realizado en su totalidad el plan formulado por los técnicos, sin descuidar las medidas ordenadas en el artículo 23 de la presente Ley sobre las zonas no declaradas.
Artículo 5º Los habitantes de las zonas declaradas palúdicas se someterán, con carácter obligatorio, a los exámenes clínicos y microscópicos cuando se juzguen pertinentes, y al tratamiento profiláctico y curativo que ordene la autoridad sanitaria.
Artículo 6º
Una vez iniciada la campaña antimalárica, ningún ciudadano podrá residir en la zona declarada palúdica sin estar provisto de una cartilla o patente sanitaria en que conste su nombre, domicilio y el examen o exámenes a que ha sido sometido, de conformidad con lo dispuesto, al respecto, en el artículo 5º de la presente Ley.
Artículo 7º
La asistencia médica gratuita se hará en la zona palúdica por los médicos que el Ejecutivo Federal designe a ese solo fin.
Artículo 8º Las compañías petroleras, las empresas ferrocarrileras cuyas líneas crucen una o más regiones palúdicas, y los propietarios o gerentes de talleres, obras, fábricas u otros establecimientos industriales establecidos en las mismas regiones en que trabajen más de doscientas personas, deberán establecer un servicio médico gratuito para sus
empleados y obreros.
Artículo 9º Toda empresa agrícola o pecuaria que ocupe quince trabajadores o más, tendrá de manera permanente y gratuita a la disposición de éstos, los medicamentos y medios de protección adecuados.
Artículo 10º Los empleados y obreros que contraigan el paludismo estando al servicio de compañías petroleras, empresas ferrocarrileras, fábricas y fundos agrícolas y pecuarios, establecidos en zonas palúdicas, continuarán devengando su sueldo por el tiempo que el médico los conceptúe inhabilitados para el trabajo.
Artículo 11º El Ejecutivo Federal suministrará a las autoridades sanitarias y médicos de su dependencia la quinina, atebrina, plasmoquina u otro específico que se descubriese, en cantidad necesaria para ser suministrada gratuitamente a los enfermos pobres de los lugares palúdicos.
Parágrafo 1º Los Gobiernos de los Estados y Territorios Federales y las Municipalidades podrán adquirir del Ejecutivo Federal, sin recargo, los productos a que se contrae el presente artículo.
Parágrafo 2º En los lugares donde no haya expendios de medicinas autorizados, se permitirá la venta de dichos productos en todos los establecimientos mercantiles.
Parágrafo 3º Las drogas mencionadas no podrán ofrecerse al consumo con un recargo mayor del diez por ciento sobre el precio de adquisición.
Artículo 12º Las autoridades sanitarias que reciban la provisión gratuita de las medicinas o específicos deberán llevar una estadística en que anoten los casos de paludismo tratados y la cantidad de medicinas que hayan distribuido, la cual enviarán mensualmente al Ministerio del ramo.
Artículo 13º
Declárese obligatoria en todo el territorio de la República la denuncia de cualquier caso de paludismo; ésta deberá hacerse ante la autoridad local sanitaria más inmediata o, en su defecto, ante la autoridad civil.
Artículo 14º Estarán especialmente obligados a este denuncio bajo las penas establecidas en la presente Ley:
1º Los médicos adscritos a los establecimientos de educación y asilos;
2º Los de establecimientos ganaderos, agrícolas e industriales;
3º Los de las compañías petroleras, empresas ferroviarias y empresas de obras públicas y privadas ubicadas en las diversas localidades de las zonas declaradas como palúdicas, de conformidad con lo prescrito en la presente Ley;
4º Los médicos de tropas acantonadas en regiones palúdicas, quienes lo harán ante su inmediato superior.
Artículo 15º En los estudios a que se refiere el artículo 2º deberá comprenderse el censo de los habitantes de la localidad, el índice endémico, la clasificación de los anofelinos, la localización de focos malariógenos, las obras de saneamiento que ellos reclamen a los sistemas de irrigación y cultivos que convenga seguirse en las zonas declaradas.
Artículo 16º Las compañías petroleras, las empresas de ferrocarriles y en general las que ejecuten obras públicas o privadas en las zonas palúdicas, como en las que no lo sean, estarán obligadas a rellenar las excavaciones y cegar los pantanos formados por terraplenamientos o trabajos de otra clase que hubieren verificado dentro de un perímetro de cinco kilómetros alrededor de los centros poblados.
Artículo 17º Las compañías petroleras, los propietarios o gerentes de empresas ferroviarias, talleres, fábricas u obras que contravengan lo dispuesto en el artículo 8º, incurrirán en una multa de un mil bolívares.
Artículo 18º Quienes contravengan lo dispuesto en el artículo 9º, serán penados con multa de cincuenta y cien bolívares.
Artículo 19º Los que dejaren de cumplir lo dispuesto en el artículo 14, serán penados con multa de cincuenta o doscientos bolívares.
Las infracciones a lo dispuesto en el inciso 4º del artículo 14, serán penadas de conformidad con los reglamentos militares.
Artículo 20º Las empresas a que se refiere el artículo 16 que no ejecutaren los trabajos en él indicados, dentro del término que fije el Ejecutivo Federal, incurrirán en la multa de quinientos a dos mil bolívares.
Artículo 21º
El Ejecutivo Federal, el de los Estados y las Municipalidades dictarán las disposiciones del caso para evitar el estancamiento de aguas en los caminos públicos dentro de las zonas declaradas palúdicas.
Artículo 22º Para la mejor aplicación de esta Ley, el Ejecutivo
Federal designará en cada zona declarada palúdica una Comisión Permanente. Las atribuciones y deberes de los funcionarios que la integren, los establecerá el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.
Artículo 23º Entretanto se llevan al cabo los estudios y obras de saneamiento a que se refieren los artículos 2º y 15º de esta Ley, se harán efectivas, en los centros de población, las pequeñas medidas de acción colectiva contra los zancudos y sus larvas, el tratamiento específico y la protección mecánica.
Artículo 24º Complementariamente con la acción antipalúdica propiamente dicha, las autoridades encargadas de ella adoptarán las medidas a su alcance para combatir las causas coadyuvantes a la infección palúdica: el alcoholismo, la vivienda insalubre, la mala alimentación, el trabajo inadecuado y antihigiénico y demás factores que comprometan la eficacia de la profilaxis.
Artículo 25º Las compañías petroleras, las empresas de ferrocarriles, así como los establecimientos industriales, están obligados a proveer en las zonas palúdicas, a la protección mecánica permanente de las habitaciones de sus empleados o a la protección individual por mosquiteros. Asimismo, los talleres y locales de trabajo en que se reúnan los obreros, deberán estar provistos de tela metálica en sus puertas y ventanas.
Artículo 26º El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social y el de Obras Públicas, estudiarán y procurarán la provisión de agua potable, lo antes posible, en las poblaciones palúdicas que carecen de ella.
Artículo 27º El Ministerio de Sanidad y Asistencia Social establecerá una Dirección Especial de Malariología y creará una Escuela para la formación de Expertos Malariólogos. Propenderá por los medios a su alcance a la difusión en el pueblo de los conocimientos prácticos
relativos a la defensa contra el paludismo. Estimulará en ese sentido la acción de las asociaciones que tengan propósitos de beneficencia y de instrucción y patrocinará asimismo la fundación de ligas especiales de propósitos análogos. Procurará también que figuren en la enseñanza de las escuelas públicas y privadas de las regiones palúdicas, las nociones necesarias sobre etiología y profilaxis del paludismo, y a este efecto el Ministerio de Instrucción Pública le prestará su apoyo.
Artículo 28º El Ejecutivo Federal dispondrá el establecimiento de dispensarios antipalúdicos y el de hospitales y asilos en los lugares o zonas en que los creyere convenientes.
Artículo 29º El Ejecutivo Federal, por intermedio de los
Ministerios de Sanidad y Asistencia Social y de Agricultura, dispondrá que se proceda a hacer los ensayos de cultivo de quina, de las especies vegetales y plantas aptas para la desecación de terrenos, así como también la determinación, calificación y clasificación de los peces larvífagos del país y la importancia y aclimatación de especies selectas.
Artículo 30º Decláranse libres de todo derecho de importación la quinina y sus sales, la atebrina, plasmoquina y cualquier otro específico contra el paludismo, así como también la tela metálica contra zancudos, tela de mosquiteros y los preparados industriales reconocidos como eficaces contra los zancudos.
Artículo 31º El Ejecutivo Federal queda facultado para contratar, por tiempo determinado, los servicios de instituciones, profesores, técnicos, peritos y consejeros, con el fin de realizar los propósitos de la presente Ley.
Artículo 32º En la Ley de Presupuesto General de Rentas y Gastos Públicos se incluirá, anualmente, una partida no menor de tres millones de bolívares, para cubrir los gastos que ocasione la ejecución de esta Ley.
Artículo 33º El Ejecutivo Federal queda facultado para dictar los reglamentos necesarios a la mejor ejecución de la presente Ley.
Dada en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas, a los dieciséis días del mes de junio de mil novecientos treinta y seis. Año 127º de la Independencia y 78º de la Federación.

El Presidente,
(L.S.)

J. E. Serrano.

El Vicepresidente,

M. T. Arreaza.

Los Secretarios,

Rafael Angel Carrasquel.

Julio Morales Lara.

Palacio Federal en Caracas, a los diez días del mes de julio de mil
novecientos treinta y seis. Año 127º de la Independencia y 78º de la
Federación.

Ejecútese y cuídese de su ejecución.
(L. S.)

E. López Contreras

Refrendada.

El Ministro de Sanidad y Asistencia Social,
(L. S.)

Santos A. Dominici.


REPÚBLICA DE VENEZUELA. Ley de defensa contra el paludismo. Academia Nacional de la Historia. http://www.anh.venezuela.org/pdf/textos%20historicos/010076.pdf
(4) Cronología de la lucha contra la malaria en Venezuela
1936
El Congreso Nacional promulga la Ley de Defensa contra el Paludismo.
El Presidente de la República, General Eleazar López Contreras, le pone el Ejecútese y la Refrenda el Dr. Santos Dominici, Ministro de Sanidad y Asistencia Social.
Por resolución del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, Dr. Santos Dominici, es creada la Dirección Especial de Malariología para dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 27 de la Ley de Defensa contra el Paludismo.
El Dr. Santos Dominici designa al Dr. Arnoldo Gabaldón, Director de Malariología, y al Dr. Alberto J. Fernández, Adjunto y Director de la Escuela de Expertos Malariólogos.
Los doctores Alberto J. Fernández (Adjunto al Director). Tarcisio Anzola y Félix Pífano C., médicos, y Arturo Luis Berti y Salvador J. Carrillo, ingenieros, efectúan viajes de observación por las Repúblicas de Costa Rica y Panamá y por la Zona del Canal, conociendo las labores antimaláricas que allí se efectuaban.
Los ingenieros Simón Carbonell, Luis Cordero, Gerardo González, Hilario Itriago Gimón y Manuel Salazar viajan a Panamá a cumplir igual misión. La campaña contra la anquilostomiasis pasó a formar parte de la Dirección de Sanidad Rural y Suburbana.
1938
Es cambiado el nombre de Dirección de Malariología por el de División de Malariología.
Es creada la División de Ingeniería Sanitaria.
Entra en circulación el primer número de 'Tijeretazos sobre Malaria'.
1940
Desaparece la División de Saneamiento y asume sus funciones la División de Ingeniería Sanitaria. Se crea la División de Anquilostomiasis que sustituye a la División de Sanidad Rural.
1942
Se crea el Dispensario Antibilharziano en la Unidad Sanitaria de Caracas.
Es decretada por el Presidente, General Isaías Medina Angarita, la construcción del edificio para la División de Malariología en la ciudad de Maracay.
1943
Se celebra un convenio con el Gobierno de los Estados Unidos, la Oficina Sanitaria Interamericana de Salud Pública que contribuye con US$95.000 y el Gobierno de Venezuela que aporta Bs. 2,00 por cada uno de esos dólares para la lucha antimalárica.
El General Medina Angarita, Presidente de la República, inaugura el Edificio de Malariología.
1944
Se inaugura el Primer Curso Internacional de Malaria.
Es creado en la División de Malariología el Servicio Forestal para el saneamiento antimalárico y purificación del medio ambiente.
En cooperación, la División de Malariología y la División de Ingeniería Sanitaria, mediante una contribución económica aportada por la Oficina Cooperativa de Salud Pública Interamericana, dan impulso al control de la anquilostomiasis.
1945
El Gobierno de Venezuela y la Oficina Cooperadora Interamericana de Salud Pública celebran un convenio para que la División de Ingeniería Sanitaria y los Gobiernos Estatales doten de agua potable a poblaciones de menos de 2.000 habitantes.
En Morón, Estado Carabobo, se inicia el uso del DDT como insecticida de acción residual, en escala nacional contra la malaria.
1946
La División de Ingeniería Sanitaria recibe US $ 57.000 de la citada cantidad, para emprender un pequeño programa de abastecimiento de agua potable en el medio rural.
Se funda la Sección de Acueductos Rurales en la División de Ingeniería Sanitaria.
Se inicia la construcción de acueductos rurales en colaboración con la Oficina Cooperativa de Salud Pública.
Se organizan campañas de erradicación de Aedes aegypti y control de moscas y otros insectos vectores de enfermedades.
1948
En la Sección de Ingeniería Antimalárica de la División de Malariología se emprenden ensayos usando tierra-cemento para la solución del problema habitacional en el medio rural.
1949
Se inicia el estudio de la distribución de triatominos vectores de la enfermedad de Chagas en escala nacional.
1952
Se aplica, en viviendas del Estado Aragua, el insecticida Dieldrín para el control de R. Prolixus, principal vector de la enfermedad de Chagas.
1957
La Fundación Mendoza presta su colaboración para que se construyan las primeras viviendas rurales en Magdaleno, Estado Aragua.
1958
Es promulgado un Decreto creando el Programa Nacional de Vivienda Rural y se le adscribe a la División de Malariología.
1960
Por Decreto N0 406 del Presidente de la República, señor Rómulo Betancourt, se fusionan las Divisiones de Malariología e Ingeniería Sanitaria para estructurar la Dirección de Malariología y Saneamiento Ambiental.
1961
Venezuela es el primer país inscrito en el Registro de Áreas de Malaria Erradicada de la Organización Mundial de la Salud. El programa Nacional de Vivienda Rural obtiene un préstamo de US $ 12.000.000 del Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción de vivienda rural.
1970
Se inicia en el Estado Carabobo el programa de Empotramientos Básicos.
Se inicia un Programa de Control de Contaminación de los cursos de agua en colaboración con el Plan Nacional de los Recursos Hidráulicos y la Universidad Católica 'Andrés Bello'.
Se emprende el programa de control de Contaminación Atmosférica.
1974
La División de Ingeniería cambia su denominación por la de División de Ingeniería Ambiental. Son creadas las Divisiones de Saneamiento Industrial y del Agro, y la de Investigaciones sobre Contaminación Ambiental.
1975
Son fusionadas las Divisiones de Ingeniería Ambiental y la Saneamiento Ambiental y del Agro en una sola División denominada División de Control de Calidad Ambiental.
Fuente: Revista "Resumen". 1 de agosto de 1976. Vol. xii Nº 143
(5) Anofeles
(Del lat. cient. Anopheles). Se dice de los mosquitos cuyas hembras son transmisoras del parásito productor de las fiebres palúdicas. Son dípteros, con larga probóscide y palpos tan largos como ella. Sus larvas viven en las aguas estancadas o de escasa corriente.
En: http://buscon.rae.es/draeI/

(6)
En: http://static.rnw.nl/migratie/www.informarn.nl/salud/cie_arc_enfermedades_infeccion/cie021004_malaria.html-redirected

(7) Fragmentos de Casas Muertas de Miguel Otero Silva. En esta obra, el autor describe magistralmente el paludismo en un pueblo llanero de Venezuela.


9
Por mucho tiempo recordaron en Ortiz aquellos aciagos exámenes que no pasaron de la prueba escrita. Se presentaron diecisiete alumnos, entre hembras y varones, de edades muy diversas. Pericote, por ejemplo, que era el mayor, ya usaba pantalones largos y se afeitaba el bigote. Aspiraban todos a pasar al quinto grado, a servir de semilla para la creación de un quinto grado en Ortiz, que no existía desde mucho antes de la peste española. El señor Núñez y la señorita Berenice, infinitamente más nerviosos que sus discípulos, sabían de antemano que aquello no era posible. Con anquilostomos, con paludismo, con miseria, con olvido no era posible que aquel puñado de rapaces infelices aprendiera lo suficiente para aprobar un examen que iba a cumplirse de acuerdo con las sinopsis elaboradas en Caracas para niños sanos y bien nutridos. La señorita Berenice estaba más lirio que nunca y el señor Núñez se secaba el sudor con un pañuelo a cuadros mientras el bachiller de Calabozo dictaba las tesis correspondientes a la prueba escrita…

29
Fueron días, noches, semanas de lluvia. Cuando escampaba, el río intentaba regresar lentamente a su lecho y dejaba un rosario de charcas a ambos lados. Se estancaba el agua en los barrancos, en los altibajos de la sabana, en los corrales de las casas. Los nuevos aguaceros salpicaban sobre esas pupilas de aguas tranquilas y tejían una huella como de pájaro invisible que pasase sin posarse.
Al cristal fangoso de los charcos, al limo verdoso de los pozos, al caldo sucio y, más aún, a la linfa clara, siempre que estuviese quieta la superficie, llegaban los mosquitos. Venían de todas partes, del norte y del sur, del este y del oeste, a vivir su breve vida de veinte días, a nutrirse, a reproducirse y a morir en aquel anegado recodo de tierra llanera.
Sobre una hoja inmóvil, detenida en mitad del agua muerta, se paraba una brizna imperceptible provista de alas y de vida. Era una hembra que venía a poner sus huevos. Los huevitos caían por centenares, hermanados en una cinta finísima, y se esparcían luego sostenidos en flor de charca por flotadores microscópicos. Nutriéndose de substancias misteriosas de la naturaleza, o de despojos de insectos muertos, o comiéndose a la propia madre, se desarrollaban las larvas que de las cáscaras de los huevos surgían. Las larvas eran largos gusanitos de anillos peludos que en su madurez se enroscaban en negros signos de interrogación antes de transformarse en mosquitos recién nacidos. Entonces, ya briznas con alas y vida, abandonaban el agua de la poza en la curva del primer vuelo, los machos hacia los árboles en demanda de jugos vegetales, las hembras hacia las casas en busca de sangre humana.
En el rincón más oscuro de los ranchos, nacidos con el instinto alevoso de ocultarse para el asalto, voraces filamentos alados, las hembras acechaban al hombre, a la mujer y al niño. Ávidas agujas de la noche, caían sobre los cuerpos dormidos, clavaban los empuntados estiletes y sorbían la primera ración de sangre. El silencio se cruzaba de agudos zumbidos y una pequeña voz gimoteaba en el catre:
—¡Mamá, que me pica la plaga!
Se hundía el aguijón aquí y allá, una y mil veces, en la piel del niño sano y del niño enfermo, en la choza del hombre sano y del hombre palúdico. La sangre contaminada irrumpía en el organismo del insecto, estallaba en flameantes rebenques, copulaban hasta fusionarse las células machos y hembras, se enquistaban en las paredes del diminuto estómago y se rompían luego en menudos globos estriados que se esparcían por el pequeño cuerpo y se estancaban en el pocito mínimo de la saliva.
Cumplido proceso tan complicado en tan exiguo espacio, volvía una y otra vez el mosquito en busca del hombre, de la mujer, del niño, pero llevaba entonces la trompa envenenada. Sepultaba con el espolón las células malignas que se diseminaban carne adentro, se albergaban en una víscera e irrumpían finalmente en la sangre humana. En el de la sangre cada núcleo se estrellaba en cien núcleos, en cien protoplasmas cada protoplasma y todos a un tiempo se nutrían de rojas substancias vitales, segregaban pigmentos que eran gérmenes de fiebre y hacían arder el cuerpo entero en la llama estremecida del paludismo.

31
La salida de aguas arrojó sobre Ortiz y sobre Parapara, sobre todos los caseríos contiguos, una implacable marea de fiebre y muerte que amenazó con borrar para siempre el rastro de aquellos pueblos.
—¡Qué perniciosa tan terrible! —decía el señor Cartaya—. Si no fuera porque aquí no queda gente, sería la más mortífera que hubiera visto Ortiz en toda su historia. Pero es que ya no encuentra a quien matar...
Encontraba a quien matar. Hombres ya enflaquecidos por el paludismo crónico, ya sepultados en un fatalismo indefenso, recibían en el cuero apergaminado el alfilerazo mortal del mosquito que escupía la perniciosa. Ésta no era la fiebre que bajaba a las pocas horas sino un continuo arder, día y noche, entre contorsiones y delirios.
—¡Es la económica! —sollozaba una mujer aterrada al borde de un chinchorro.
Era, en efecto, «la económica», la que mataba en menos de cuatro días, sin dar tiempo a gastar en quinina, ni en curanderos, ni en médico, que tampoco había ya por esos lados.

Nada podían hacer Cartaya, ni el padre Pernía, ni Carmen Rosa, ni la señorita Berenice, ni Sebastián cuando estaba presente en Ortiz, frente al coro de alucinaciones y estertores, frente a los cuerpos que se consumían como leños en la penumbra de los ranchos.
—Entren para que lo vean. ¡Se va a carbonizar, Dios mío!
Al entrar hallaban a un hombre, o a una mujer, o a un niño, un rostro iluminado por el rosetón infernal de la fiebre, un pecho respirando a duras penas, unos ojos semicerrados como si eludieran el resplandor ausente del sol.
—¡Es la económica! —asentía amargamente el señor Cartaya.
Y morían. Morían en la zona confusa que sucedía al delirio, entre desacoplados estremecimientos y un impotente, desesperado afán de atrapar un trago de aire que ya no llegaba a los pulmones.
Se fueron muchos de los pocos que quedaban vivos, inclusive Epifanio, el de la bodega. Epifanio se vanagloriaba a menudo:
—A mí nunca me ha pegado el paludismo. Ni me pega ya.
—Mi sangre le hace daño a los mosquitos.
—La plaga pasa de lejos sin saludarme.
Y así parecía realmente. Desaparecieron varias generaciones de orticeños, llegaron y se marcharon bandadas de insectos, entraron y salieron sesenta veces las lluvias, y Epifanio seguía en pie con sus sesenta años lozanos, barrigón y refunfuñante, despachando papeletas de quinina y velas de a medio en la bodega o tocando el arpa el día de Santa Rosa.


32
Más allá, después del talud arenoso, después del rimero de pascuas moradas, después del araguaney florecido, estaba Ortiz, estaba Carmen Rosa esperándolo.
Pero Sebastián ya no era el mismo que echó pierna al rucio en Parapara. Le dolía en punzada la cintura, como después de haber realizado un esfuerzo físico superior a su resistencia. Violentos escalofríos le sacudían las vértebras.
Descendió en el caserón de Cartaya, metiendo el caballo por el zaguán hasta el patio, quitándose el sombrero para no tropezar con las vigas del corredor, y contrajo el gesto en una mueca dolorosa al caer en tierra. Sentía una daga de afilada piedra clavada en los riñones.
—Vengo con calentura —dijo a Cartaya—. Avísele a Carmen Rosa y déme quinina.
Advertía el subir de la fiebre en sus venas, el desbocarse del pulso, el secarse de los labios. Los huesos del cráneo le pesaban como lingotes.
—Métete en el chinchorro y arrópate bien que el frío que se te viene encima no es para gente— le aconsejó el viejo Cartaya.
Se tendió en el chinchorro y se dispuso estoicamente a recibir la acometida del acceso palúdico. Pero la quinina, lejos de mejorarlo como en anteriores ocasiones, agravó sus males. Se le descuadernaba la quijada en el castañeteo de los dientes. El dolor de la cabeza remontaba en una escala enloquecedora. Sebastián se arqueó al borde del chinchorro y se volcó en un vómito amargo y turbio. Tenía el rostro amarillo como el corazón del huevo, como las flores silvestres de la sabana.
El señor Cartaya acudió de nuevo a su lado.
—Pásate al catre, muchacho— dijo.
Y, mientras lo ayudaba penosamente a trasladarse, el viejo estaba pálido de espanto.
OTERO SILVA, Miguel. Casas muertas. En: http://www.analitica.com/bitblio/mos/casas_muertas.asp

(8) Arnoldo Gabaldón
Biografía elaborada por
Oswaldo Carmona
Arnoldo Gabaldón Carrillo, hijo único de Don Joaquín Gabaldón y Doña Virginia Carrillo, nació el 1 de marzo de 1909 en la ciudad de Trujillo, estado Trujillo en Los Andes de Venezuela. Sus padres forjaron en él una recia disciplina. Sus primeras letras las aprendió con la maestra Etelvina Valera Hurtado. Su educación primaria la realizó en el Colegio Federal de Trujillo bajo la dirección del Doctor Francisco Parra y allí conoció el valor de la "palmeta" para la formación del carácter de los niños de la época.
Durante su bachillerato, Arnoldo Gabaldón recibió enseñanzas de hombres como Régulo Pérez, Claudio Llavaneras, Rafael Montilla y Monseñor Etanislao Carrillo. Sus compañeros de bachillerato: Leopoldo Briceño Iragorry, Joaquín Gabaldón Márquez, Numa Quevedo y Cesar Briceño, entre otros.
Eran bachilleres de pueblo pero cuando llegaron a Caracas para realizar sus estudios superiores ya habían leído a autores como Spencer, Dante, Buffon, Gil Fortoul y también a muchos autores franceses. Eran jóvenes que se interesaban por todo lo que pasaba en el mundo.
Arnoldo Gabaldón, una vez en Caracas, comienza a leer libros relacionados con las ciencias naturales y decide estudiar Medicina que era lo más cercano a su área de interés. Desarrolló interés especial por los parásitos humanos, especialmente por los protozoarios, a los cuales pertenecen los plasmodios causantes del paludismo que estaba acabando con la población venezolana. Se decía que ir a los llanos venezolanos equivalía a formar su propio certificado de defunción.
El joven Arnoldo Gabaldón forma una excursión de catorce personas para dirigirse a las tierras de Monay, donde casi todos sus habitantes tenían amagos de fiebre.
Tres años después se determina que el zancudo vector de esas fiebres maláricas venezolanas era el Anopheles darlingi. Ya la sabiduría popular sospechaba del mosquito inoculador de fiebre y muerte durante las primeras tres décadas del Siglo XX.
Los mentores de Arnaldo Gabaldón durante sus estudios médicos fueron los doctores Jesús Rafael Rísquez y Enrique Tejera, época en la que el joven Gabaldón se desempeñaba como ayudante de Bacteriología y Parasitología en la Dirección Nacional de Caracas, de 1928 a 1930. También el Dr. Luis Razetti lo estimuló para viajar al exterior. En esa época nació una sincera amistad con Rómulo Betancourt, a quien acompañó durante todo el quinquenio de su gobierno. Su lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez lo llevó a la cárcel. Eran tiempos de revolución.
Gabaldón comienza a leer sobre todo lo relacionado con el arte de la guerra, adquiriendo la preparación para la acción y la disciplina para ejecutarla.
En 1930 se graduó de Doctor en Ciencias Médicas junto a personalidades como Rafael Vegas, Elías Toro, José Rojas Contreras, Antonio Parra León y Jorge González Celis, entre otros.
Contrajo matrimonio con María Teresa Berti con quien tuvo cinco hijos: Arnoldo José, Mariela, Ileana, Virginia y Reinaldo.
Venezuela no podía avanzar si no se erradicaba el paludismo. Por ello se funda la Dirección General de Malariología y una escuela anexa para preparar especialistas en el tema. Gabaldón es nombrado Director General de la mencionada División y, como Encargado de la escuela, al Dr. Alberto J. Fernández. Para ese momento, Gabaldón ya había ido al extranjero y regresado con el título de Doctor en Ciencias e Higiene de la Universidad de John Hopkins, habiendo seguido también un curso de Malaria en 1931 en la Universidad de Hamburgo y en los laboratorios de la Fundación Rockefeller, en donde se compenetró en las infecciones experimentales de la malaria en el mono y en los aspectos anatomopatológicos de la enfermedad.
Arnoldo Gabaldón comienza a usar sus "tácticas militares" contra la malaria y en una conferencia dijo: "El capitán que no conoce a fondo el frente dominado por el enemigo, abocado está a una derrota, o por lo menos a no conseguir victoria alguna".
La lucha comenzó examinando más de 100.000 niños de las zonas bajas de Venezuela, se examinan más de medio millón de mosquitos con sus larvas para definir la geografía de los vectores, se realizan más de tres millones de visitas buscando enfermos y se realizan 8.000 exámenes microscópicos para la detección del Plasmodium. Así se define el problema y se concluye que son los llanos venezolanos los más afectados y que son los charcos y pantanos los principales criaderos de los anofelinos.
Por otra parte, se repartieron gratuitamente casi cinco millones de tratamientos con quinina con sus respectivas instrucciones, a través de los empleados de telégrafos y correos y los directivos y subalternos federales o estadales.
Gabaldón viaja a todos los pueblos de Venezuela para comprobar personalmente la gravedad del mal y esto lo hace vestido de Kaki y con botas como un obrero.
En 1943 Arnaldo Gabaldón viaja a los Estados Unidos a dictar cursos sobre malaria a los médicos norteamericanos que irían al Pacífico. Un general del ejército le comenta la existencia de un "polvo mágico" (aun secreto militar) que se estaba empleando con éxito en las zonas palúdicas. Se trataba del DDT.
Al regresar a Venezuela comienza su campaña de esparción del DDT por los campos y ciudades, además de llenar con cemento los malos caminos y acabar con las zanjas y charcos. Pero lo más importante fueron las cuadrillas de trabajadores que en grupos de tres iban a rociar el interior de las viviendas y demás sitios donde reposan los mosquitos. Venezuela fue el primer país que empezó su campaña en escala nacional, a base del DDT, contra la malaria.
Esta técnica abre sus fuegos en Morón, estado Carabobo, una de las regiones más azotadas por el paludismo.
Arnoldo Gabaldón aumentó en seis meses la esperanza de vida al nacer del venezolano por cada año de trabajo en el Ministerio de Sanidad. El promedio de vida del venezolano fue elevado de 63 años en 1958 a 66 años en 1963. Gabaldón era el protagonista de esas mejoras en la salud del pueblo venezolano, no sólo por la lucha contra el paludismo sino también por todas las medidas para controlar otras patologías como la gastroenteritis y las neumonías, causantes de una elevada mortalidad infantil.
El área de erradicación del paludismo lograda por Gabaldón en Venezuela fue 169.000 Kilómetros cuadrados, superada sólo por a Unión Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica.
Arnoldo Gabaldón recibió numerosas condecoraciones tales como: Orden del Libertador, La Cruz de Boyacá, el Premio y Medalla Darling y la prestigiosa condecoración "Plato Dorado" entregada por la Academy of Achievement de California, por haber vencido la batalla contra el vector de la malaria.
Publicó más de ochenta trabajos científicos y Arnoldo Gabaldón fue consultado por Brasil, Turquía, La India y otros países sobre la erradicación del paludismo. Se transformó en un insigne científico cuyo nombre aparece en enciclopedias y textos científicos. Siempre se alejó presuroso del protocolo y muchos lo consideraban como un mito. No hay palabras suficientes para expresar gratitud a Arnoldo Gabaldón, por habernos alejado de la muerte y la desolación. Su muerte física ocurrida el 1 de septiembre de 1990 deja un vacío en todos los venezolanos pero su obra lo ha hecho inmortal.
En: http://www.cazadoresdemicrobios.com.ve/capitulos/arnoldo_gabaldon.html

En este enlace de la Universidad Central de Venezuela también encontrarás información muy importante sobre el doctor Gabaldón y su obra:
En: http://caibco.ucv.ve/caibco/vitae/VitaeUno/Persona/Gabaldon/suscom.htm




















(3)
Arnoldo Gabaldón, la batalla contra la malaria Proyección de cine


Fechas
06/02/2007 (19:00)
Lugar
Instituto Cervantes
Na Rybnícku 536/6Praha 2 Praga (REPÚBLICA CHECA)
Tlf: + 420 221 595 211Fax: + 420 221 595 299
cenpra@cervantes.es
http://praga.cervantes.es

Entidades colaboradoras

Embajada Bolivariana de Venezuela (Praga)

Con el paso de los años, el nombre de Arnoldo Gabaldón (1909-1989) acrecienta su importancia en la memoria histórica de la Venezuela contemporánea. Y es que resulta tarea imposible no contemplar con admiración, y cierto dejo de nostalgia, el paradigma cívico contenido en su trayectoria ejemplar de hombre de ciencia, de funcionario público dedicado con pasión a la salud de sus compatriotas. En treinta minutos, el documental le rinde homenaje a Arnoldo Gabaldón, investigador incansable que se dedicó a analizar la realidad malárica nacional de su tiempo y se propuso crear una estrategia de ataque que permitiera combatir el flagelo y lo logró. Vivencias, anécdotas y reflexiones de los protagonistas de aquella época quienes tenían como lema “Servir a Venezuela y no servirse de ella”.

Dentro de
Cine Archivo Bolívar Films. Ciclo de cine
Ficha técnica


Título:

Arnoldo Gabaldón, la batalla contra la malaria

Director:

Carmen La Roche

Año producción:

2005

Formato:

DVD

Duración:

cortometraje - 30 min

País producción:

Venezuela

Versión original:

español





En: http://praga.cervantes.es/Cultura/Fichas/Ficha39743_63_1.htm

domingo, 21 de junio de 2009

LA SEÑORITA CISNEROS

LA SEÑORITA CISNEROS
María de Jesús Romero de Matute
En el año de 1930, existían en San Carlos dos escuelas de niñas y una de varones: la escuela de la señorita Pilar González, ubicada en la casa que luego perteneció a mi entrañable compadre Andrés Herrera y la Escuela Alejo Fortique (1), atendida por la señorita Cisneros en una casa ubicada en la calle Sucre cruce con Carabobo; en los años cincuenta, esa casa perteneció a don Carlos Ortega Lima. La señorita Pilar González era hermana del entonces Secretario General de Gobierno, don Eugenio Mariano González Padilla, casado con doña Lastenia Méndez de González, quienes fueron padres de Marianito y Felipe González, amigos de mi esposo Luis Manuel.
La Escuela de Varones Carlos Vilorio estaba situada en la calle Sucre cruce con Figueredo. Esa casa luego le decían La Monaguera, pues en ella vivieron muchos años el músico Benito Monagas y su esposa Clotilde Domínguez de Monagas, con sus ocho hijos: José Ruperto, Osvaldo, José Tadeo, Nelson, Benito, Emilia, La Nena, Nereida y Clotilde.
Ese año 1930, cumplidos mis siete años, comencé el primer grado en la escuela de la señorita Cisneros. Era una hermosa mujer blanca, altísima, elegante, de cabello negro, ojos pardos y de suaves modales. Se llamaba Isabel y las alumnas le decíamos la señorita Isabel. Vivía con sus cuatro hermanos, Luisa, Eugenia, Clemencia y Manuel.
La casa de los Cisneros era una típica casa de la época, pintada de color crema, o cualquier color pastel, no chillón: a la entrada, el zaguán, y luego un ancho corredor sostenido por pequeñas columnas. Hacia la calle daban dos amplias habitaciones con grandes ventanas, cada una con sus dos poyos; los poyos eran una especie de banquitos adosados donde la gente se sentaba a contemplar la calle o las personas que pasaban por allí. Luego del corredor venía el comedor, que era el salón de clases. Un gran patio se encontraba en la parte de atrás, lleno de árboles frutales como guayabas y mangos; era nuestro sitio preferido pues allí pasábamos el recreo jugando.
Luisa preparaba dulces y tortas por encargo. Eugenia era modista, y la más bonita de las hermanas; hacía sus vestidos con mucho gusto y de gran elegancia. Clemencia tenía una quincalla dentro de la casa, lo que hoy llaman mercería: vendía hilos, madejas, botones, agujas, encajes, adornos. Y Manuel tenía una pulpería (pequeño abasto) en la cual se podían encontrar víveres y frutos diversos: maíz, yuca, granos, guanábanas y gran variedad de quesos.
Los hermanos Cisneros Calzadilla eran parientes, primos, de Hipólito Cisneros (2), distinguido educador, uno de los fundadores de la Federación Venezolana de Maestros (3), quien firmó mi certificado de cuarto grado en el año 1934. En Cojedes se desempeñó como supervisor del Ministerio de Educación. Varios institutos educativos en Venezuela llevan su nombre. En San Diego, estado Carabobo existe el Liceo Bolivariano Hipólito Cisneros, también en Caracas. El maestro Hipólito firmó mi certificado de cuarto grado.
La señorita Cisneros me enseñó a leer, escribir, aritmética y labores. Asistíamos a la escuela de lunes a sábado de ocho a once de la mañana y no existía el uniforme escolar. Yo salía de la Casa Grande muy temprano y me iba caminando desde la calle Libertad hasta la Sucre con Carabobo: cinco largas cuadras. Cuando pasábamos por la Escuela de Varones los muchachos nos decían piropos y a las niñas no nos gustaba. Al cabo de un tiempo no lo hicieron más; supimos que fueron regañados y castigados por falta de respeto.
En cada jornada teníamos un receso de media hora, que utilizábamos para jugar las llamadas Cuarenta Matas o también El Escondido. Una de las niñas se acercaba a un árbol y se cubría los ojos con las manos contando hasta cuarenta. Ese tiempo lo utilizaba el resto de las niñas para esconderse. El asunto era que la niña que se cubría los ojos con las manos, debía encontrar al resto que estaba escondido. Al encontrar a la niña, se corría hacia el sitio donde se había contado hasta cuarenta. La primera que llegara debía gritar: “¡Tai”.
También recitábamos versos:
TILINGO, TILINGO. (4)
Tilingo, tilingo,
mañana es domingo.
Se casa la Pita
con Juan Tarabita.
¿Quién es la madrina?
Juana Catalina.
¿Quién es el padrino?
Pepe Barrigón.
El que hable primero
se traga el tapón.
Yo no me lo trago
porque tengo la llave
de San Simón.
Había un juego prohibido en la escuela: Carolina, Carolina. Se escogía una niña que sería Carolina, quien se colocaba en el centro de una rueda de niñas:
Carolina, Carolina,
Fue por vino
Y quebró el vaso.
¿Quién le agarra
el culo a Carolina?
Y todas respondíamos:
¡Yo!¡Yo!¡Yo!
Y salíamos todas corriendo. La que se dejaba agarrar por Carolina, tomaba su puesto. Ya se dan cuenta por qué estaba prohibido ese juego en la escuela. Por la palabrota. Lo jugábamos cantando bajito. Si alguna de las hermanas de la señorita Cisneros se enteraba, nos amenazaba con castigarnos; pero la señorita nunca lo hizo, era una dama.
También jugábamos el Alé limón: Dos niñas alzaban sus brazos y enlazaban sus manos, como un arco. Se llamaban guayaba y limón, o naranja y lechosa, o guanábana y mango, las frutas que quisieran. El resto de las niñas hacía un trencito y comenzaba a pasar por debajo del arco cantando:
ALÉ LIMÓN. (5)
Alé limón,
alé limón,
el puente se ha caído.
Alé limón,
Alé limón,
Mándalo a componer.
Alé limón,
Alé limón,
¿Con qué dinero?
Alé limón, Alé limón
Con cáscara de huevo.
¡Sol!¡Sol!¡Sol!
Entonces se le preguntaba a la niña que quedaba debajo del arco: “¿Con quién te quedas, con lechosa o mango?”. El equipo que tenía más niñas era el ganador. Y, a veces, las niñas terminábamos el juego halando hacia sus lados. Si alguien se caía, ganaba la fila que se mantuviera en pie.
Para aprender a leer utilizamos el llamado Libro Primario Azul. Los sábados hacíamos labores: bordar, tejer, pegar botones, entre otras cosas y utilizábamos liencillo e hilo rojo para hacer las tareas de bordado. Fue un largo primer grado, duró más de dos años. Pero no fue que nos aplazaron, es que era una vida tan tranquila que no nos dábamos cuenta que el tiempo pasaba.
Jamás olvidaré a la señorita Isabel Cisneros con un hermoso vestido color vino tinto, estampado con banderitas amarillas y azul marino, esperándonos en la puerta de su casa para enseñarnos todo lo que sabía. Tanto nos enseñó que del primero pasamos al tercer grado.

(1) En su blog La Guayana Esequiba, el profesor Oscar Márquez, de la Universidad Central de Venezuela, escribe sobre el doctor Armando Rafael Rojas: En 1960 publica la “Biografía de Alejo Fortique (1797 – 1845)”, el primer diplomático venezolano en iniciar las reclamaciones formales ante el Gobierno Británico por los territorios ubicados al Oeste del río Esequibo. Señala Armando Rojas sobre Fortique que en los seis años de su misión en Londres merecen destacarse, por su importancia y naturaleza del asunto, tres cuestiones: el arreglo de la deuda extranjera, la negociación del Tratado de Paz con España y la negociación de límites con la Guayana Británica.En la citada biografía dice de Alejo Fortique que “…es uno de los paladines más esforzados en la defensa de nuestros intereses más vitales, deberá servirnos de ejemplo y de guía…” y concluye su obra señalando “…la vida y la gestión diplomática del Dr. Alejo Fortique constituye un paradigma al que deben volver sus ojos todos los aspirantes a servir a nuestro país en el campo de las relaciones internacionales…” También Armando Rojas es autor de la obra “Los papeles de Alejo Fortique”.
En:
http://laguayanaesequiba.blogspot.com/2008/03/la-guayana-esequiba-y-el-dr-armando.html

Sobre Alejo Fortique puedes consultar también:

ARCINIEGAS DUARTE, Orlando. Alejo Fortique y la firma del tratado de reconocimiento de Venezuela por España. Valencia. Revista Mañongo. Número 17, 2001. pp. 237 – 265.
En:
http://servicio.cid.uc.edu.ve/postgrado/manongo17/17-3.pdf


(2) y (3) MAÑANA SE CELEBRA EL DÍA DEL MAESTRO
Valencia, enero 13, 2008 (Marja Cicero).-
Mañana 15 de enero, los docentes de todo el país celebran los 76 años del Día del Maestro, fecha en la cual se honran y veneran las luchas reivindicativas emprendidas y las labores desarrolladas en pro del beneficio de la educación venezolana.
El camino transitado por el gremio ha sido largo y difícil, pero siguiendo el ejemplo de los grandes maestros de la historia de Venezuela, Andrés Bello y Simón Rodríguez, sus representantes nunca se han doblegado.
Las exigencias y demandas en materia educativa y salarial, indistintamente de la coyuntura política presente en la nación, siempre se han mantenido vivas junto al trabajo perseverante a favor de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos de los ciudadanos.
Una historia de luchas y valentía
En medio de la dictadura de Juan Vicente Gómez, un grupo de maestros decide unirse con el propósito fundamental de defender los derechos laborales de los docentes y mejorar la educación en Venezuela.
De esta manera, el 15 de enero de 1932, reunidos en la sede del Colegio Vargas ubicado en la ciudad de Caracas, los educadores crean la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria.
La recién instaurada organización comenzó sus labores basadas en el progreso de la educación venezolana, puesto que para aquella época los índices de analfabetismo era sumamente altos.
Pero, el gobierno dictatorial de Gómez no vio con buenos ojos las acciones emprendidas por el movimiento gremial magisterial y por ello, a través del Ministerio de Instrucción Pública, ordenó su inmediata disolución.
Frente a esto, los educadores continuaron su ardua lucha en la clandestinidad, sufriendo constantes persecuciones y prisión. Importantes educadores conformaban las filas de la organización, a saber: Luis Beltrán Prieto Figueroa, Miguel Zuniaga, Luis Padrino, José Antonio López, Víctor Manuel Orozco, entre otros.
Varios años transcurrieron hasta la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1936, acontecimiento que permitió a los docentes proseguir sus labores abiertamente.
Así, la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria llevó a cabo la primera convención nacional del magisterio, actividad que se desarrolló en la capital de la República desde el 25 de agosto hasta el 5 de septiembre de 1936.
El evento estuvo presidido por el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa en compañía de Roberto Martínez Centeno, Luis Fargiña Linares, Hipólito Cisneros, Jesús Fuenmayor, entre otros.
Diversos tópicos se abordaron y aprobaron durante la convocatoria: la tabla de los derechos del niño venezolano, la selección del 15 de enero como Día del Maestro y la transformación de la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria en Federación Venezolana de Maestros (FVM), denominación que se mantiene hasta nuestros días.
Seguidamente, en el gobierno del General Isaías Medina Angarita, la organización gremial centró sus acciones en la modernización del sistema educativo venezolano, así como también en las mejoras de las condiciones de trabajo y salariales de los maestros.
Ante esto, el nuevo gobierno reconoce la significación de las labores desarrolladas por el magisterio, decretando la celebración del Día del Maestro el 15 de enero de cada período.
Posteriormente, entre los años 1949 y 1958, cuando la dictadura nuevamente se apodera de Venezuela en las manos del General Marcos Pérez Jiménez, la FVM disminuye su trabajo dado que muchos de sus integrantes se ven obligados a abandonar el país, por estar ligados al sustituido gobierno democrático.
Cabe destacar, que durante el mandato de Pérez Jiménez, la fecha para la celebración del Día del Maestro fue modificada para el 29 de noviembre, natalicio de Andrés Bello, como un homenaje a quien guiara la educación de El Libertador Simón Bolívar.
A partir de 1959, tras la caída de la dictadura pérezjimenista, fue retomada la fecha fijada inicialmente por Medina Angarita en 1942 y en la que actualmente se rinde homenaje a los docentes venezolanos.
Exigencias para el 2008
Ante tan especial fecha, la presidenta del Colegio de Profesores Seccional Carabobo, Omaira Medina, afirmó que el magisterio en general "ratifica su compromiso de contribuir con el fortalecimiento de los principios y valores de una educación libre, democrática, popular y científica".
Resaltó que, hoy más que nunca, las condiciones laborales de los educadores "están siendo duramente golpeadas", viendo reducidas las conquistas sociales y académicas que impulsaron a los docentes a formar ciudadanos de primera, dentro de la concepción de una educación de calidad para todos los individuos.
Por este motivo, Medina señaló que la mayor aspiración del gremio durante esta significativa celebración es que el Gobierno Nacional, a través del Ministerio del Poder Popular para la Educación, "solvente la gran deuda que tiene con los educadores iniciando la discusión del Quinto Proyecto del Contrato Colectivo, que no sólo es importante desde el punto de vista de las reivindicaciones y el aspecto económico, sino también en el ámbito académico, profesional y sindical".
Asimismo, el máximo representante de la Federación Venezolana de Maestros en la región, Rubén Darío Pérez, apuntó que dicho contrato está vencido desde hace dos años, por lo que se hace inminente su pronta negociación. También, hizo un llamado al Ministerio para que cancele las prestaciones sociales a los casi 60 mil educadores jubilados en los años 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007, "porque son miles de millones de bolívares que el Ejecutivo le adeuda a los docentes".
En cuanto a las actividades previstas para mañana martes 15 de enero, Pérez informó que, a las 9:00 a.m., se llevará a cabo una misa de acción de gracias desde la Catedral de Valencia y luego, a las 10:00 a.m., se procederá a colocar una ofrenda floral ante el Monolito del Padre de la Patria, ubicado en la Plaza Bolívar.
Finalmente, indicó que los días miércoles, jueves, viernes y sábados continuará la celebración en diferentes municipios de la entidad carabobeña.
En:
http://www.notitarde.com/historico/2008/01/14/valencia/valencia12.html

(4) RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco. Cantos populares españoles. Ediciones Espuela de Plata. Edición de Enrique Baltanás.
En:
http://books.google.co.ve/books?id=0Niw324ktcUC&printsec=frontcover&source=gbs_v2_summary_r&cad=0

(5) SÁNCHEZ – BLANCO CELARÍN, María Dulce. Dos canciones infantiles con mucha historia. Universidad de Murcia. Historia, teoría y crítica. En:
http://cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/1294832544904372854343/210156.pdf